Actitudes que conducen a dificultades con el presupuesto

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¿Quién está en control de mis decisiones financieras? ¿Quién está dirigiendo mis pasos?Eleanor Roosevelt

Por Conceptos Financieros Crown

El Apóstol Juan decía que si pedíamos de acuerdo a Su voluntad, el Señor nos oirá (1 Juan 5:14). Pero la voluntad de Dios no siempre es compatible a la nuestra.

Con mucha frecuencia actuamos por nuestra propia cuenta sin buscar una dirección clara de Él. Tomamos control de las riendas, creyendo que conocemos cuál es la mejor dirección. Esto es especialmente cierto cuando tomamos decisiones financieras. Ciertamente, puede que nos endeudemos comprando lo último y mejor que está en el mercado, pero más frecuentemente gastamos lo que tenemos en compras pequeñas.

Independientemente de cómo nos endeudamos, una noción es clara: No solo comprometemos nuestras finanzas mensuales si tenemos una actitud arrogante hacia el manejo del dinero, sino también ponemos en peligro nuestra relación y dependencia con nuestro Creador.

¿Ora y busca usted a Dios antes de tomar una decisión financiera grande? ¿O se apresura creyendo que lo que usted siente es la mejor dirección? Considere los siguientes principios guía para ayudarle a dirigir claramente las actitudes que usualmente se asocian con el manejo del dinero.

1. Si un Cristiano está preocupado, frustrado o enojado por dinero, es porque no le ha cedido a Dios el control de sus finanzas. Dios dice que la preocupación no es parte del plan para nosotros (Mateo 6:25). Él nos llama a confiar en Su guía y a confiar en que Él nos proveerá para todas nuestras necesidades, tal como lo prometió. Así, creyendo esto, podemos concentrarnos en otras cosas.

2. Dios nunca utilizará el dinero para aumentar nuestro ego. Muchas veces los Cristianos quedamos atrapados en nuestro ego financiero y nos encontramos sirviendo a los ricos y no a aquellos que Dios nos ha puesto en nuestro camino. Sin embargo, en Cristo todos somos financieramente iguales. Cuando dejemos este mundo, no nos llevaremos nada de él. Lo que tendremos en la eternidad serán los tesoros que hemos plantado en el cielo. Esos tesoros no son depositados por el ego humano, sino por la humildad.

3. Dios no incita a los Cristianos a acaparar. Hay una gran diferencia entre ahorrar y acaparar. Ahorrar es recomendado bíblicamente para así estar preparados para emergencias o adversidades inevitables. Acaparar es guardar dinero para cualquier calamidad pero muy pocas veces utilizado para las emergencias familiares o reveses financieros.

Un Cristiano no puede estar dentro de la voluntad de Dios y acaparar dinero, ya que esto no le permite ver las necesidades de otros, así también le limita dar al menos una pequeña cantidad de sus reservas atesoradas para ayudar al necesitado.

Desafortunadamente, aquellos que acaparan usualmente racionalizan su comportamiento con argumentos rigurosos, pero sus argumentos van en contra de la Palabra de Dios.

4. Dios no utilizará el dinero para satisfacer cada uno de nuestros caprichos y deseos. Es importante que empecemos a ajustar nuestro estilo de vida para que éste sea consistente y compatible con el compromiso Cristiano. Este compromiso no incluye ostentación. Ahora bien, Dios no quiere que vivamos en la pobreza; nohay nada inherentemente espiritual en la pobreza. Tampoco ningún pecado en la riqueza. Sin embargo, Dios no desea que su pueblo viva en mundana ostentación mientras Su trabajo necesita ser financiado, de la misma forma, hay muchas personas en el mundo que no tienen ni lo básico para alimentación y vestimenta.

Así que, aunque no es malo vivir bien, no debemos vivir ostentosamente o extravagantemente. Nuestro estilo de vida debe ser guiado por el Espíritu Santo—no determinado por el estilo de vida de otros. A pesar de que Dios no nos proporcionará el dinero para satisfacer cada capricho y deseo, Él nos ha prometido que va a suplir para nuestras necesidades y proveerá con abundancia para que así podamos ayudar a otros. Cuando aceptamos este principio Dios multiplicará nuestra abundancia también.

Así que, para estar en la voluntad de Dios, debemos aplicar lo que Él dice. Información sin aplicación lleva a la frustración. Los Cristianos que no están experimentando paz en asuntos financieros deben de re-evaluarse y preguntarse: ¿Quién está en control de mis decisiones financieras? ¿Quién está dirigiendo mis pasos? ¿Estoy siendo controlado por Dios o por mis propios deseos?

Adaptado del articulo «Attitudes That Identify Self-Control,» cortesía de Crown Financial, Inc. Copyright © 2007 Crown Financial Ministries. Utilizado con permiso. Todos los derechos reservados

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