¿Cómo ejercitar el autocontrol ante las compras impulsivas?

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Los compradores compulsivos toman la decisión de compra con las emociones y no con la razón. Se tratan de convencer a sí mismos que esta es una oportunidad por precio, momento, y características del producto.

Por Javier Angulo Cardinale

¿Sabía usted que un estudio realizado en España dice que uno de cada tres adultos tiene problemas de autocontrol en las compras?

Esta pareja me decía: “Fuimos a comprar tinta para la impresora que costaba 30 mil, y al final salimos con un mueble de casi 300 mil que compramos con tarjeta, pues pensamos que se vería bonito en casa, además costaba 500 mil y por unos rasponcillos estaba rebajado.”

Esta es una típica compra compulsiva, donde las personas buscan auto-justificar su gasto innecesario, pese a que teníamos otras prioridades de reparación en casa que hemos postergado.

“Ecologistas en Acción (de España) aseguró que «la tercera parte de los consumidores adultos tiene problemas de descontrol en la compra o en el gasto y la mitad de los jóvenes europeos (un 46 por ciento) presentan una preocupante tendencia consumista y de adicción a la compra»,  y señaló que el 28 por ciento «afirma que le gusta entrar en los grandes almacenes aunque no tenga nada que comprar».

¿Le suena familiar?  Ya este comportamiento está presente en nuestra sociedad latinoamericana.

Ya hemos estudiado el comprador impulsivo en otras ocasiones y es quien no se pone límites a sus deseos de compra, y no mide otras necesidades antes de realizar una compra.

Hay varios elementos que debemos tener en cuenta en cuanto a las compras impulsivas.

En primer lugar se guían por la vista y no por la lista. Se estimula con el olor a nuevo. Recorre los pasillos viendo, viendo y viendo. Luego tocando, luego revisando precios.

En segundo lugar, son 100% emocionales no racionales. La decisión de compra se hace con el corazón y no con la razón. Tratamos de convencer nuestra cabeza que esta es una oportunidad por precio, momento, y características del producto.

En tercer lugar, sin importar la época del año, la persona siente que no puede “aguantarse la supuesta oportunidad”. Surge un sentido de urgencia donde la persona no se puede abstener, “si no lo hago ahora, nunca”. y tratamos de buscar por todos los medios de justificar que lo necesito. Si se ve “barato” se compra aunque no se necesite.

RESULTADO: Se pierde el auto-control, pues la persona no puede dominar sus deseos, sino que los deseos la dominan.

¡Ojo con los jóvenes!

Hoy en día en algunos lugares especialmente en el área urbana han desarrollado el hábito – recreación  de ir al mall a divertirse (A veces aprendido de sus padres o de sus amigos). No hay nada de malo en ir a darse una vuelta al mall, el problema surge cuando se desarrolla un hábito que puede convertirse en una necesidad irreprimible de comprar.

“La mayor vulnerabilidad de los jóvenes podría deberse a que en la adolescencia resulta más difícil controlar los impulsos.»

Los jóvenes consumistas gustan de frecuentar los centros comerciales y sienten el deseo permanente de ir de compras y adquirir cosas nuevas.

En realidad, este comportamiento es el resultado de la insatisfacción personal, de la sensación de tedio y la falta de autocontrol, así como de la ausencia de alicientes, de estrategias de gestión del tiempo libre y de la escasa responsabilidad en el ámbito económico.

Además, en los jóvenes se añade su mayor vulnerabilidad ante los mensajes publicitarios, en una etapa vital muy cambiante y marcada por la inestabilidad personal. Los adictos a las compras sin ton ni son reconocen ver televisión en una proporción que duplica a la de la población no afectada por la compra compulsiva.

Los padres debemos prestar atención al comportamiento de compra de nuestros hijos y sus pasatiempos.

 ¿Qué hacer?

Si usted tiende a caer en compras compulsivas puede hacer tres cosas:

  1. No se precipite, aprenda a negociar con su voluntad a lo interno.
    • La persona debe negociar consigo misma cada vez que se vea al frente de una tentación financiera
    • Si ve algo que le gusta no lo compre de inmediato, espere.
    • Haga su lista de compras y luego pregunte a su cónyugue o familiares, que le marquen lo que piensan que es innecesario
    • Antes de comprar pregúntese si es algo útil y realmente necesario. siempre que ocupe comprar su diario, haga una lista y apéguese a la lista.
    • Si se ve tentada a comprar piense en las cosas que ha comprado por impulso y que luego no usa.
    • Con el dinero que le queda, pregúntese antes de comprar: ¿Compre ya la comida? ¿Pague la electricidad? ¿Hay algún gasto que no he cubierto?
  2. No mate el tiempo libre yendo de compras.
    • Si se siente triste o deprimida converse con alguien pero no se desahogue con las compras.
    • Aproveche el tiempo, leyendo, compartiendo con una amiga un café en casa, o visitando algún familiar.
    • Recupere pasatiempos que dejó de practicar, deportes o algún hobbie, cultive nuevas amistades.
    • Aunque vea algo que le gusta no se detenga a verlo, Pase de lejos evite la segunda Mirada.
  3. Haga un compromiso de abstinencia progresiva de comprar compulsivamente.
    • Redacte un compromiso de abstinencia progresiva, algo así:  “A partir de hoy no me voy a dejar dominar por mis impulsos. Soy dueño-a de mi voluntad y decido lo que es lo mejor para mi y mi familia, seré paciente, y ahorraré para comprar. Decido abstenerme de comprar impulsivamente. Decido aprender a decir no a lo que no necesito, decido ahorrar para el futuro, decido valorarme a mi mismo por lo que soy y no por lo que tengo. Me convertiré en una persona moderada en las compras, dejaré de comprar lo que no necesito, dejaré de endeudarme para comprar caprichos. Decido ser feliz y contento con lo que soy y lo que tengo.”
    • Ejercite la paciencia.
  4. Libérese y desintoxíquese del hábito excesivo de comprar.
    • Si una persona está habituada a comprar en exceso, todo cambio de hábitos debe ser sustituido por algo, y tomará tiempo, pues los expertos dicen que todo cambio requiera mínimo 7 días para convertirlo en un hábito, lo cual no lo imposibilita a empezar hoy mismo, y mientras se abstiene de comprar puede hacer varias cosas:
      • No posterge compras o inversiones necesarias, pues sino va a gastar en lo innecesario.
      • Converse con personas cercanas de su nuevo propósito y su meta de ser una consumidora moderada.
      • Regale, venda o done artículos que compró que no utiliza, esto le ayuda al desapego a lo material.
      • Lea un buen libro sobre las finanzas personales.
      • Intencionalmente de un destino sabio al dinero que solía gastar impulsivamente, por ejemplo: ahorrar, ayudar a otros, pagar las deudas de compras impulsivas.

Para recordar:

Ejercite el autocontrol

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