Reiniciando su vida financiera

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Si sus finanzas han sido congeladas por la economía del hombre, los invito a reiniciar su vida financiera aprendiendo a seguir la economía de Dios.Eleanor Roosevelt

Por Chuck Bentley – Director general de Crown Financial Ministries
Traducido por Jimmy Hernández

Muchos de nosotros hemos experimentado esos momentos cuando la pantalla de la computadora u ordenador se congela y nada de lo que hacemos trae el sistema “de vuelta a la vida”. Esta situación abruptamente cesa toda actividad, y el único arreglo es reiniciar el sistema.

Probablemente nos sentiremos igual al caso anterior si la situación financiera a nuestro alrededor no se encuentra muy bien. Es probable que sintamos impotencia al ver cómo el valor de las viviendas se desploma y se encojen los saldos bancarios. Además, podemos sentir una gran tensión al ver cómo, mes tras mes, tenemos interminables cuentas por pagar debido a créditos que hemos ido solicitando aquí y allá.

Ahora bien, antes de esto pasara, pensábamos que estábamos haciendo lo correcto con nuestro dinero. Descubrimos demasiado tarde que nosotros mismos nos estábamos llevando a un gran lío. Este escenario lamentable es lo que suele ocurrir cuando seguimos lo que yo llamo «la economía del hombre.» Comenzamos a escuchar nuestras necesidades y deseos excesivos, y a conseguir lo que queremos. Nos parece bien al principio, pero al final se rompe algo en el sistema monetario y nuestro éxito se «congela». Si sus finanzas han sido congeladas por la economía del hombre, los invito a reiniciar su vida financiera aprendiendo a seguir la economía de Dios. Hay tres principios esenciales de la economía de Dios que le mantendrán en el buen camino:

  • En primer lugar, filtre cada decisión financiera a través de un deseo de agradar a su Padre celestial. Esto comienza con un corazón totalmente entregado a Jesucristo. Busque conocer su sabiduría y sus propósitos.
  • En segundo lugar, reconozca que usted es un gerente temporal de lo que Dios le ha confiado. Como tal, su principal objetivo es ser fiel con los recursos de Dios, y no para adquirir riquezas para su propio beneficio.
  • En tercer lugar, sirva a los demás viviendo generosamente. Una de las alegrías más grandes de la economía de Dios consiste en expresar su amor a los demás a través de nuestra generosidad.

Cuando estos tres principios están firmemente en su lugar, usted experimentará la libertad de cumplir con los propósitos de Dios para su vida, la fuerza para servir a otros en necesidad y la recompensa final de complacer al Maestro de tus finanzas.

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