Vacaciones familiares: una buena oportunidad

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El valor de las vacaciones no es que salgan tal como las planeamos, ni en el costo de las mismas. Su importancia radica en el disfrute…

Por Tanya Brizuela H.

Así como las raíces profundas mantienen aferrados a los imponentes árboles a la tierra y la cohesionan a su alrededor evitando su deslizamiento; para que las familias sean saludables, fuertes y estables necesitan mantener y afianzar las relaciones familiares que unen a sus miembros. Lo anterior en pro de un desarrollo ideal, ya que para ellas las relaciones afectivas son lo que para los árboles las raíces, aquello que las mantiene de pie, sanas y dando buenos frutos.

Por esta razón, podríamos decir que brindarles a los hijos tiempo de calidad es una necesidad, ya que de esta manera estrechamos dichas relaciones. Desde este punto de vista, fomentar los espacios de tiempo en conjunto es esencial para el sano crecimiento y fortalecimiento de la familia.

Es importante tomar en cuenta que las obligaciones diarias nos aportan una gran cantidad de distracciones, aún dentro del hogar, por lo que puede tornarse complicado encontrar el momento oportuno para compartir de manera más profunda y prolongada. Así las cosas, tomar vacaciones podría ser una buena oportunidad para abonar y profundizar las raíces de amor y amistad entre los miembros del grupo familiar.

Las vacaciones familiares nos brindan la oportunidad de bajar el ritmo ajetreado de las distintas actividades laborales, domésticas y demás. El tiempo de ocio es una excelente ocasión para librarnos de algunas responsabilidades diarias que nos ocupan de más. Este descanso a nivel familiar nos ayuda a no descuidar lo más importante en nuestras vidas: cuidar el vínculo relacional con las personas que amamos. (Machado. 2009).

Vacacione de acuerdo a su presupuesto

Dedicar tiempo de forma intencionada a los seres queridos es una forma abierta y clara de expresar amor, lo cual se refleja en buscar de manera consciente el tiempo de recreo, tomando en cuenta que estas oportunidades de descanso no se dan con tanta frecuencia como se desearía. No obstante, es de relevancia aclarar que las actividades que se realicen o el lugar que se visite no son tan importantes como la calidad del tiempo en familia, por lo que no se necesita gastar grandes cantidades de dinero del presupuesto familiar para compartir, sólo la disposición de hacerlo. El recuerdo más perdurable para los niños y niñas no es solamente el lugar o la actividad sino las experiencias vividas.

En otras palabras, no debemos esperar el dinero o el tiempo deseado para salir a pasear. Por ejemplo, en ocasiones queremos disfrutar la experiencia de un hotel cinco estrellas con todo incluido, sin embargo, si no tenemos los recursos necesarios para disfrutar de esta actividad, no resuelve nada el posponer indefinidamente las vacaciones, ya que podría ser difícil el tener acceso a esas oportunidades deseadas, que no se acoplan al presupuesto real con que se cuenta.

Si bien es cierto que disponer de recursos financieros da facilidades materiales anheladas, no es solamente lo material lo que alimenta el corazón de los miembros de la familia. Contrario a esto, el sentido pertenencia y aceptación que nos hemos demostrado los miembros de la familia a través del tiempo nos marca en mayor medida.

Una salida familiar que le proveerá de buenos recuerdos a su hijo e hija no tiene por qué ser costosa, por ejemplo, ir a la plaza o al parque de recreación y hacer un picnic con emparedados elaborados en casa proveerá de todo un día de diversión y alegría a un muy bajo costo. Estos recuerdos no dependen del monto a invertir, sino del compartir con papá y mamá tiempo, alegría y juego.

Los períodos de descanso en familia deberían proporcionar idealmente un espacio en el que brindamos a nuestro cónyuge, hijos e hijas la ocasión de compartir, dialogar y expresar las necesidades con el resto del grupo familiar y de esta manera compartir sentimientos, emociones y pensamientos (Machado. 2009). No debemos dudar que los chicos y chicas lo que más anhelan es sentirse amados por su padre y madre, así como por sus hermanos y hermanas, y una manera de demostrar amor es por medio del tiempo compartido que nos facilita el generar un ambiente de relajación, sin que esto implique gastar dinero del presupuesto para una vacaciones soñadas y desequilibrar las finanzas familiares generando estrés a futuro. Nuestro tiempo como padres y madres es lo que realmente necesitan nuestros hijos e hijas, así como el ejemplo prudente que les muestre que el dinero debe gastarse juiciosamente.

Consejos para disfrutar el tiempo de vacaciones familiares

· Seamos en buen ejemplo financiero: Enseñemos a nuestros hijos e hijas que el amor se demuestra también siendo responsables y prudentes con la administración del presupuesto familiar. Esto nos ayudará a enseñarles cómo alejarse del consumismo.

· Invirtamos tiempo en la familia sin gastar demasiado: Los niños y niñas disfrutan toda actividad fuera y dentro del hogar. Procuremos buscar actividades para compartir con ellos y ellas, como juegos de mesa, deportes, caminatas, paseos al parque, a una reserva o a un río, etc. Las opciones son variadas y ajustables al presupuesto y al tiempo.

· Hagamos planes según los recursos disponibles: No pospongamos el tiempo de descanso esperando tener el dinero o tiempo deseado para experimentar las vacaciones de nuestros sueños, ya que estas podrían tardar mucho en llegar, y por lo tanto nunca se tomaría este espacio de unión familiar. Lo importante es compartir de acuerdo al presupuesto.

· Trabajemos en equipo: Si todos colaboramos en la organización de las vacaciones, cada miembro de la familia podrá disfrutar. No recarguemos todas las labores de empacar o de la alimentación sólo en mamá; según la edad de los chicos y chicas ellos y ellas podrán asumir algunas o todas sus necesidades personales. De igual manera, la colaboración de papá es importante en los preparativos y realización del tiempo de ocio.

· Decidamos disfrutar: Difícilmente las vacaciones son perfectas, en la mayoría de los casos existirá alguna situación que nos obstaculice la diversión como las limitaciones financieras. Lo mejor que podemos hacer ante un cambio inesperado es actuar con calma, control, buena actitud, flexibilidad y creatividad. No dejemos que ninguna circunstancia eche a bajo la calidad del tiempo que se va a compartir.

En resumen, tengamos presente que el valor de las vacaciones no es que salgan tal como las planeamos, ni en el costo de las mismas. Su importancia radica en el disfrute, la calidad del tiempo y el amor que nos expresemos los unos a los otros a través de los espacios dedicados a la unión familiar. Estos son recuerdos que se guardarán en la memoria y el corazón de cada uno de los miembros del grupo familiar.

Bibliografía

-Rainey, Dennis; Rainey, Bárbara (2003): Diez secretos para desarrollar una familia fuerte. Editorial Unilit. Colombia.

-Machado, Mario (2009): Tiempo de calidad. Enfoque a la familia. San José, Costa Rica.

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