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Ideas de finanzas con propósito para reducir gastos

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Reflexionar es fundamental pues si se toma el tiempo para aprender del problema una vez que éste se supere se podrán tomar medidas para no volver a caer en circunstancias similares.

Por Javier Angulo Cardinale

Ante la necesidad de tener que reducir gastos cuando el presupuesto no alcanza, cuando se enfrenta una crisis o cuando los recursos son escasos y limitados.

Se pueden tomar en cuenta los siguientes consejos:

1. Mantener la serenidad: Para poder pensar con calma. No hay que desesperarse. Por el contrario, debemos tomar tiempo para pensar cómo nos sentimos y por qué.

En momentos de crisis nos puede frustrar el no tener la capacidad de proveer algunas cosas a la familia que amamos. Otros sienten que pierden la libertad de poder hacer lo que quieren; sin embargo, Sócrates dijo: “Es más rico estar contento con lo mínimo”. Algunos se sienten inestables o inseguros, con sensación de desprotección y de peligro; como dice irónicamente el proverbio judío: “Con dinero en el bolsillo eres sabio, buen mozo y cantas bien”. Otros sienten que perdieron el poder o imagen que tenían. Sobre este tema Henry Ward dijo: “Ningún hombre puede decir que es rico o pobre mirando a su billetera. Es el corazón lo que hace a un hombre rico.”.

Reflexionar es fundamental pues si se toma el tiempo para aprender del problema una vez que éste se supere se podrán tomar medidas para no volver a caer en circunstancias similares, por lo que es probable que se procure mejorar la condición financiera.

2. Confiar en que Dios: Él Quien puede y quiere ayudarnos. Recordar que “siempre” hay una salida.

3. Mantenerse lejos de tentaciones de dinero “mal habido” o acciones incorrectas para salir de la crisis.

4. Identificar qué es lo que está generando el problema financiero. Ya que si se trabaja en mejorar algunos aspectos, por ejemplo aunque se gane más dinero, se puede caer de nuevo en trampas. En este sentido, se debe ser honesto consigo mismo, e identificar la causa o causas del problema. Por ejemplo, pregúntese a sí mismo:
a. ¿Gano lo suficiente o los ingresos son bajos?
b. ¿Perdí el trabajo?
c. ¿Me enfermé y no puedo trabajar como antes?
d. ¿Tengo muchas deudas?
e. ¿Gasto en cosas innecesarias?
f. ¿Tengo vicios que me hacen gastar el dinero de la casa?
g. ¿Debo mantener varias familias?
h. ¿Llevo una vida algo desordenada?
i. ¿Hice una fianza que ahora me están cobrando?
j. ¿He empeñado mis joyas, electrodomésticos o algún otro bien?

Una vez que usted haya hecho este ejercicio, podrá saber a qué se está enfrentando. Ahora bien, note que no todo tiene que ver con dinero.

Consejos:

1. Si su problema tiene otro origen que no es dinero busque ayuda: consejo, o grupos de apoyo. Usted no es el único enfrentando ese problema. Tome decisiones, y si debe corregir su estilo de vida, o ciertos hábitos, es recomendable que lo haga, ya que esto le dará grandes beneficios después. Aún está a tiempo.

2. Tenga una sana visión del dinero. El dinero no lo es todo. Hay cosas más sublimes que traen plena felicidad, por las cuales se debe luchar y vivir. Phil Callaway dijo: “A los catorce años yo nunca había conocido el olor de un automóvil nuevo, ni saboreado una hamburguesa de comidas rápidas, ni estrenado un par de pantalones. Pero tenía adonde ir a correr, amigos para jugar, padres que me amaban y la firme creencia de que Dios me amaba también”.

3. Piense en un plan de vida a futuro: ¿En qué sueña usted? ¿Qué visualiza para su familia a futuro? Hay que tener sentido de eternidad, Dios tiene un propósito para usted y su familia; trabaje para lograrlo. Para iniciar es recomendable la búsqueda de opciones, “a Dios orando y con el mazo dando”.

4. Revise cuánto gana: sea su salario quincenal o mensual. Si gana por contrato, calcule cuánto es lo menos que gana para no confiarse en las épocas de “vacas gordas”. Puede incluir otras actividades, ventas, etc.

5. Revise cuánto gasta y en qué se gasta el dinero: Anótelo en un libro y procure ser transparente con su pareja.

6. Elimine aquellos gastos innecesarios: reduzca otros. Pregúntese:
a. ¿Tengo algunos gastos opcionales que puedo eliminar?
b. ¿Tengo algunos gastos variables que puedo controlar mejor y reducir?
c. ¿Puedo bajar mis gastos fijos?
d. ¿Cómo puedo vivir con lo que recibo de ingresos?
e. Haga un presupuesto y manténgase firme en seguirlo.

Por último, persista, no desmaye, con la ayuda de Dios y de sus seres queridos usted va a superar esta crisis, e incluso podrá lograr mayores cosas por su bien y el de su familia.

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