Historia de Éxito: ¡Mis decisiones!

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Por: Estefanía

He tomado muchas decisiones en mi vida, incluso a cada momento; sin embargo, pocas veces me he tenido a pensar sobre las consecuencias que estas pueden traer, cuando mis finanzas empezaron a ir mal tuve tiempo de detenerme hacer un alto en el camino y pensar si lo que estaba haciendo estaba bien o estaba mal, ahora me doy cuenta todas las consecuencias que me trajo mi accionar, al tomar decisiones aceleradas sin pensar, por ejemplo: sacando préstamos, llenándome de tarjetas de crédito, y muchas deudas con un estilo de vida que no era el mío. A veces lo hacía por pena de decir que no tenía dinero, la bola de nieve fue creciendo, decisiones y más decisiones que me llenaban de cosas materiales para querer tapar vacíos en mi vida. Fue entonces que llegué a un punto que no podía más, todo empezó a ir mal conmigo las noches eran largas no podía dormir de tanto pensar, la concentración durante el día la perdía, recibía cada vez tenía menos salario por tantas deducciones de deudas. Al ver que no podía enfrentar este desastre financiero sola, las consecuencias de mis actos se hicieron notar; ya no podía tener una vida normal, ni tan siquiera soñar en realizar un viaje y mucho menos ahorrar, ¿Cómo? si apenas me alcanzaba e incluso a la primera semana del pago ya no tenía dinero, no me quedaba otra opción que recurrir a la tarjeta de crédito.

Viví presiones frente al tema financiero personal que ahora se que provenían principalmente de: sentirme ser la mujer proveedora y responsable de un hogar donde viven varios adultos e inclusive yo soy la menor de todos. Antes de ingresar al programa de Educación Financiera Institucional cargaba sobre mis hombros algunas responsabilidades que pretendían buscar la seguridad de mi familia. Por ejemplo; al comprar de más en el supermercado para que no hiciera falta nada, o ir corriendo a comprar algún electrodoméstico que se dañara o hiciera falta, o cuando había que hacer algún mantenimiento de la casa. Después de iniciar este proceso de educación financiera me he dado cuenta que no soy responsable de todo lo que suceda en casa. Sé que debo colaborar, pero de la misma forma que los demás, trabajo diariamente para ir sobrellevando lo que vaya sucediendo y como familia tratar de atender las necesidades del hogar.

En cuanto al trabajo algunas presiones que experimentaba eran las salidas almorzar el día de pago o celebraciones, que con mi situación financiera actual, he ido eliminando poco a poco siendo consciente de que mis ingresos no dan para estar yendo almorzar afuera. En cuanto al estatus; un estilo de vida cuando se supone que por trabajar en una institución como en la que trabajo debería tener dinero en la cuenta y disponible para viajar, andar en un buen carro o salir, por lo menos así lo ve la gente, en mi caso viví un estilo de vida más allá de lo que mis ingresos me lo permitían, estuve financiando mis salidas, gustos, regalos, paseos y gastos diarios con la tarjeta de crédito y préstamos con un estilo de vida que yo no podía pagar.

Todo este panorama me llevó a dejar de tomarle el gusto a la vida, deje de ver las bellas mañanas y los días hermosos mis preocupaciones eran cada vez más, como consecuencias de mis malas decisiones y deudas por años, con un el salario comprometido, sin saber qué camino tomar ni qué hacer. Pasaba el día de triste a raíz de todo lo que estaba pasando. Muchas veces sacrifiqué mis finanzas por querer ayudar a los demás, sin pensar el daño que me estaba causando a pesar de hacerlo de corazón, al final de todo la cantidad de deudas que asumí se dieron por las malas decisiones que tomé.

Luego de pasar la tormenta encontré una salida que fue iniciar en el Programa de Educación financiera como parte de las acciones, enfrentar las consecuencias y poner manos a la obra, al aprender a conocerme y darme cuenta cuáles fueron las razones del porque me endeude, también identifiqué gastos que podía eliminar, eliminé las tarjetas de crédito; y ahora ya no vivo comprándome ropa y cuanta cosa que me gustaba, ya he ido aprendiendo a conocerme. También pude dejar de salir almorzar fuera innecesariamente y a llevar mi almuerzo y meriendas de la casa para bajar gastos innecesarios.

El ahorro con propósito es ahora muy importante en mi vida y tengo una visión de cancelar varias deudas con mi aguinaldo que me liberarán un poco mi salario, esto realmente me motiva al saber que en vez de endeudarme voy a cancelar. Aprendiendo la lección, ahora tengo un mayor cuidado al tomar una decisión que pueda influir en mis finanzas y en mi vida, ahora soy consciente que no se puede vivir endeudándose por años y años por mantener un estilo de vida.

Pasé por una tormenta financiera, sin ni haber llegado a los 30 años y esto me avergonzaba, pero hoy me doy cuenta que solo fue una experiencia en vida y que a esta edad me ayudará a tener un mejor futuro y a pensar mejor antes de tomar decisiones que pueden afectar mi vida financiera y mi paz.

Hoy lucho por llegar algún día a vivir libre de deudas y llegar a tener una pensión para llegar a mi retiro de una forma tranquila. Dejé de hacer gastos innecesarios, aprendí a conocerme y conocer de dónde venían todos mis vacíos que me hacían gastar tanto y ahora las controlo. Bastó conversar con mi familia mi situación financiera que no conocían para recibir ayuda con los gastos y ser sincera con mis amigos cuando no podía salir. Ahora hago conciencia de cuándo un gasto es innecesario, eliminé todas las tarjetas de crédito pues decidí vivir de contado. En pocos años liberaré mi salario en un monto imporntante por mes, aun me queda mucho por mejorar en mis finanzas pero el plan de salida de deudas es parte de mi motivación.

Soy testigo con mi propia historia que se puede aprender a vivir feliz y reconstruyendo el futuro poco a poco con ayuda de buenas personas y principalmente de DIOS.

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