¿Influye el Amor en el Dinero? Parte II

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Por: Javier Angulo Cardinale

Extracto del Libro: Lo Tuyo, Lo Mio y Lo Nuestro.

En la primera parte de este artículo hablamos de 2 mitos o realidades importantes en relación al dinero y el amor. Ahora, continuamos con la segunda parte de este importante tema mencionando los mitos o realidades 3,4 y 5, que estoy seguro es de bendición para muchas parejas, matrimonios y familias.

Mito o realidad 3. La mayoría de las parejas y familias han experimentado limitaciones financieras.

La respuesta es Realidad. En encuestas que hemos realizado en nuestro programa Finanzas con Propósito, más de la mitad de las personas afirman que ya sea en sus familias de origen o en su familia actual se han visto limitadas en sus finanzas personales, algunas por haber enfrentado crisis o por sentir que no han logrado tener o hacer todo lo que quisieran o desean.

Hogar dulce hogar…

De acuerdo con una encuesta internacional «Can’t Buy Me Love» (“No me puede comprar amor”) realizada por PayPal, la recesión económica acontecida años atrás fue la causa por la que en Australia, los Estados Unidos y México, existieran más discusiones por dinero en los hogares.

Según ese estudio hoy día hay más temor a perder el empleo que antes. Más de la mitad de las parejas ha tenido problemas financieros. Esto nos hace ver lo reales que son los votos matrimoniales que hacemos al casarnos cuando juramos estar juntos en las buenas y en las malas, en la pobreza y en la riqueza.

¿Por qué son importantes los votos? Porque es sabido que en algún momento las familias pueden atravesar por problemas financieros de diferente índole, despido del trabajo, exceso de endeudamiento, mal uso de las tarjetas de crédito, problemas de los negocios familias, o algo fuera de control como un desastre, una enfermedad, un negocio fallido, una muerte no esperada o un accidente.

“Los problemas relacionados con el dinero son la segunda causa de divorcio en México”, dice la experta en Economía Familiar, Cecilia Meade. (Autora del libro “Cuando el dinero nos alcance”)

Esto nos advierte que debemos ser cuidadosos/as en el uso de nuestro dinero y en buscar soluciones juntos; pero sobre todo que las finanzas no sean motivo de distanciamiento y mucho menos de separación como pareja o desintegración familiar.

Mito o realidad 4. No siempre las parejas saben cuanto gana su cónyugue.

La respuesta es Realidad. Existe una especie de tabú, y a veces machismo, donde al hombre no le gusta que su esposa sepa lo que ganan.

Que cada quien responda en casa… ¿Sabe su cónyuge cuánto gana usted? ¿Sabe usted cuánto gana su cónyuge?

Podemos ir más allá con la pregunta, y no solo saber cuánto gana su cónyuge, sino cuánto ahorra, cuánto debe y cuánto invierte. En honor a la transparencia, estas preguntas deberían ser normales en una pareja. Por supuesto que hay sus excepciones. Recuerdo, estar facilitando un taller de finanzas y una dama levantó la mano y me dijo: “Javier si le digo a mi esposo lo que gano se lo bebe en licor pues es alcohólico”.

Los hombres y las mujeres tenemos percepciones diferentes del dinero. En parte, el hecho de que los hombres crean que hay más dinero del que realmente existe, como si fuera un “espejismo financiero”, se debe a que muchas veces, las personas casadas desconocen el salario exacto de su pareja, lo que conduce a cálculos conjuntos erróneos. Otro factor que contribuye a estas discrepancias, se debe a que en el 60% de los hogares, la mujer es la encargada de pagar las cuentas.

Cuando nos casamos, la billetera no se queda fuera del altar, entra al altar con nosotros también y no deben existir secretos financieros. Incluyamos la transparencia financiera en la relación. Ante la pregunta ¿Sabe su pareja cuánto gana usted y sabe usted cuánto gana su cónyuge? es un indicador de confianza. Las parejas que no tienen libertad de expresarse o de preguntar, están fallando en la confianza, y esto no está bien.

Mito o realidad 5. Lo que más le cuesta a una pareja en sus finanzas es ponerse de acuerdo en cómo usar el dinero.

Las parejas debemos tener la confianza de conocer lo que ambos ganamos de salario o del negocio, especialmente para establecer metas juntos. Incluso las parejas que planean casarse deben practicar esta confianza en el área financiera también antes del matrimonio.

La respuesta es Realidad. Puede ser que la pareja venga de diferentes patrones de familia y roles en materia de finanzas, que si no se han tomado el tiempo para conocerse en esa área, pueden surgir choques de expectativas y de formas sobre cómo priorizar el uso del dinero. O bien, alguien puede decir, “nosotros no discutimos por acuerdos de dinero” aunque lo que yace en el fondo es que no discuten por dinero pues uno asume el liderazgo y el cónyuge simplemente asume un rol de aceptar lo que se decida.

Definitivamente es mucho mejor dialogar sobre dinero y no discutir por dinero.

Según sondeos que hemos hecho en los seminarios a parejas, lo más difícil en las finanzas conyugales, no es hacer el presupuesto o mantenerse en el presupuesto, sino, “ponerse de acuerdo”, lo cual es fundamental tanto para planear los gastos como para mantenerse en lo planeado.

A veces uno de los dos padece de “Timidez financiera” es decir, le da pena iniciar un diálogo con su pareja acerca del dinero, incluso hay quienes temen hablar con su pareja de esto por temor a que su cónyuge se moleste. Esto no es saludable para la pareja. Debemos tomar el tiempo para ponernos de acuerdo, y buscar esos espacios de diálogo. Tampoco es saludable la “agresividad financiera” que más bien puede irrespetar la pareja.

Recuerde que el dinero puede ir y venir pero el amor hay que cuidarlo junto a aquello a quienes amamos.

¿Cómo? Sentándonos juntos a pensar en cómo queremos lograr las metas de pareja y con qué contamos cada mes, es decir, en qué vamos a usar el dinero, cuánto dinero invertir en los alimentos, ponernos de acuerdo si comprometernos o no en una deuda, y hasta cuánto endeudarnos, ponernos de acuerdo de cuánto podemos ahorrar, ponernos de acuerdo dónde van a estudiar a nuestros hijos/as, e incluso cuánto invertir en un paseo o regalo.

Ahora bien, qué hacer con la plata es asunto personal, propio de cada pareja. No conversarlo o creer que se va a arreglar solo genera una serie inagotable de dificultades. Por ello te animo a que tomen decisiones juntos, y nos sigan acompañando en le Parte III de este tema y lo puedas compartir con tus amigos y amigas.

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