¿Qué hacer cuando la Crisis Toca las Puertas de tus Finanzas?

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Por: Javier Angulo Cardinale

Director de Finanzas con Propósito.

Hoy quiero dirigirme a quienes están pasando un momento crítico en sus finanzas,  que están coyol quebrado coyol comido y quienes se hacen la pregunta ¿Y ahora con toda esta crisis qué voy a hacer?  Lo importante es no quedarse paralizados por el temor y angustia sino tomar fuerzas para mirar y luchar por salir adelante. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos atravesado un momento de crisis financiera. Mi madre me cuenta cuando yo estando pequeño me llevaban a bañar a un río cercano a donde vivíamos en una zona rural de este bello país, por la escasez de agua o cuando papá debió vender un anillo para comprarnos leche, y cuando sólo habían arroz y frijoles para pasar el día. Eso hizo de mi familia luchadores y trabajadores que hacemos lo que sea por buscar el pan de cada día. Quizás el venir de un padre que llegó hasta la primaria (Por Madurez) y una madre esforzada que concluyó su secundaria, donde ambos libraron juntos todas las batallas necesarias para no solo subsistir sino disfrutar y darnos a sus hijos un mejor y mayor bienestar. Estas experiencias nos forman el carácter y nos desafían a buscar formas de crecimiento personal que nos alejen de tales situaciones a nosotros y a quienes amamos.

Quiero empezar por definir el término Prosperidad Financiera. Hay creencias que colocan a los millonarios como prósperos, ideologías al estilo Trump-falista. Para otros, prosperidad es tener muchos recursos y podrían vivir el resto de sus vidas recostados en una hamaca. Si bien es cierto, tener recursos extra te da tranquilidad, y que debemos luchar por tener un mayor bienestar económico, y que ese recurso te permite disfrutar de activos y un estilo de vida “agradable”, incluso ayudar a otros, no podemos limitar el término prosperidad a solo dinero. Prosperidad implicar tener contentamiento y luchar por vivir mejor cualquiera sea mi situación, con un adecuado equilibrio entre familia, esparcimiento, bienestar económico,  estabilidad financiera, salud emocional y espiritual, sanas relaciones desde el ámbito familiar, hasta el social y laboral. Lo que describo a continuación es fruto de mi propio testimonio (Ver más en el Libro Lo Tuyo, Lo Mío y Lo Nuestro) y de conocer y apoyar cientos de personas en su desarrollo y bienestar financiero personal y familiar.

¿Cuándo una crisis toca nuestra puerta? La crisis financiera pasa de tocar la puerta con avisos que nos decían que había que prepararnos,  o bien, en lugar de tocar la puerta muchas veces entra de una vez y se sienta en medio de nuestra sala, pasa por la cocina y el comedor, y penetra las habitaciones, cubriendo todos los rincones de nuestro hogar, creando una atmósfera de preocupación.

¿Qué se experimenta en una crisis?

Espero no omitir ninguna pero empezando desde lo más crítico podemos decir que la crisis se asoma cuando no hay nada o menos ingresos en casa, no hay trabajo o el negocio no genera lo suficiente.  Esta es la situación más dura, cuando incluso se llega a caer en los índices de pobreza y por un tiempo hay que vivir de las ayudas del gobierno, la familia, la iglesia o alguna ONG.  Otro caso es cuando se pierde el empleo y hay que agotar los ahorros hasta conseguir un empleo, y muchas veces las tarjetas de crédito se vuelven el “salvavidas” que es como un Boomerang que se nos devuelve después de la crisis con altos cargos de intereses. La crisis emerge cuando en tu negocio propio el flujo de efectivo no es lo suficiente para separar tu salario y cubrir tus necesidades, igual hay quienes quedan financieramente en crisis después de un divorcio, una enfermedad extrema que conduce a muchos gastos o caer una condición de salud que impide generar ingresos, y el extremo de la muerte de un ser querido que era quien proveía para los gastos de casa. Y hay casos en que nuestras decisiones no fueron las adecuadas y nos llevan a un callejón casi sin salida, por malas inversiones o malos negocios, por gastar de más, por usar irresponsablemente nuestros recursos, o por sobre-endeudarnos.

Cada moneda cuenta en momentos de crisis. Solo quienes hemos experimentado este tipo de situaciones sabemos lo que significa juntar monedas para comprar pan, café, leche, o cualquier necesidad, y hasta para pagar un parqueo, darle mesada a un hijo, pagar un peaje o echar combustible. Como decían nuestros abuelos hay que hacer de tripas chorizo.

Cuando a estas situaciones extremas se añaden aumentos en los precios de los productos y servicios es aún más necesario tomar medidas extremas ante situaciones extremas. 

No poder adquirir ciertos productos a los cuales estaba acostumbrado, o bien dejar de asistir a actividades sociales y recreación que se solían experimentar. Hay que moverse a marcas más baratas para no dejar de cubrir lo necesario. Recibir veintemil llamadas de bancos y entidades financieras cobrando y dejando mensajes en sus contestadoras, ver como se le dice que no se puede a un hijo que desea algo, buscar como comprar el café más barato para poder desayunar, rendir hasta el último cinco para comprar algo que el bebé necesita, rendir los pasajes de autobús, pasar de lejos de restaurantes que se solían visitar, buscar nuevas formas de pasear, o bien tener que buscar otras formas de celebrar aniversarios, cumpleaños, graduaciones pues simplemente no hay plata. Buscar ayuda en sus empresas, con sus jefes, amigos y familiares o bien en bancos pues no alcanza para pagar la mensualidad, y ver como se les cierran las puertas una y otra vez pues sus deudas están atrasadas o la frase técnica que le indica que No es sujeto de crédito.  Otros optan por salir de negocio en negocio o en las calles, o poner un rótulo en casa para vender empanadas, desayunos, ensaladas de frutas o sandwiches para pagar la luz. Y los que tienen fe como un granito de mostaza miran al cielo clamando por un milagro de un nuevo trabajito, o más salario para cubrir.

¿Cómo impacta una crisis a las personas y las familias?  Los problemas financieros tienen una incidencia directa en la parte emocional y mental de las personas.  Dependiendo de la fortaleza emocional y fe de una persona, una crisis puede llevarle al desánimo, baja autoestima, inseguridad y tristeza. Hay casos que lo canalizan más bien a través del enojo, descontento o envidia por lo que otros pueden y ellos no. Hay quienes por ratos les da por sacar su estrés llorando y orando a Dios por un milagro mientras tocan una y otra vez las puertas para conseguir trabajo. Es la dificultad de ver a los ojos a sus seres amados y ver como les dices que por ahora no se puede que talvez más adelante, lo que muchas veces les lleva incluso a vender el los semáforos algo que les de la oportunidad de comprar el pan y la natilla de mañana. La mayoría de las personas viven sus crisis financieras en el anonimato, ojalá que nadie se entere  en el barrio, la familia, círculo de amigos o incluso en el trabajo, pues hay que aparentar que todo va súper Pura Vida, aunque por dentro se los esté llevando la trampa.  La presión se traslada inevitablemente a la familia, y en casos de parejas presión para que él o ella consigan trabajo lo antes posible. Son más de las personas que podemos imaginar que viven este drama día a día, repito, día a día.  No faltan personas o entidades que se aprovechan de estas personas para ofrecerles salidas financieras no convenientes que más bien traen más estrés a sus vidas donde sale más caro el caldo que los huevos. Mantener el status quo hace que muchos padres mantengan a sus hijos en colegios no públicos aun con amplios meses de no pagar con la esperanza que pulsiándola encontrarán una salida a su crisis. Las crisis hacen que pidan más tiempito para pagar a proveedores y las entidades financieras que cumplen con su deber de recordar los pagos para evitar caer en mayores niveles de morosidad. Y muchos elevan sus plegarias prometiendo cambiar si Diosito les da una manita.

¿Qué más hacer? En momentos de la cruda realidad de una crisis financiera inegable e insostenible hay varias acciones que algunas personas optan por emprender y que poco a poco les ayuda a salir de esa crisis:

  • Aceptar:  reconocer que no hay dinero suficiente para tener o hacer lo que queremos o necesitamos.
  • Expresar: hablar con vos mismo (meditar) y compartirlo no más de dos personas de la situación que te ayuden a expresar tu situación. Especialmente familia. 
  • Revisar: es clave ver si la situación financiera se debe a asuntos externos como pérdida de empleo o a malas decisiones como sobre-endeudarse y un estilo de vida mayor al de nuestros ingresos.
  • Ajustar: Empezar a variar los productos que compras y los lugares que frecuentas para no gastar más de lo que tienes. Entrar en modo a veces sí a veces no, es decir a veces compramos cierto producto y a veces no, para que siempre haya lo necesario y un gustito muy de vez en cuando.
  • Modificar: las dietas de la casa se tienden a modificar para que alcance la comida en raciones y tipos de comida. Algunos optan por hacer más sopas que rinden más y requieren vegetales. Celebrar más en casa que comiendo fuera. Y si se sale a comer fuera buscar menús más económicos.
  • Decir NO: empezar a decir no a aquellos compromisos o gastos que no podemos cubrir.
  • Decir Si: Empezar a buscar salidas a tu situación, aún las que menos posibilidades crees que podrían tener.
  • Negociar: Es vital hablar con las entidades financieras explicándoles la situación para explorar opciones de fusión de deudas, readecuaciones, u otros mecanismos de apoyo.
  • Generar: Generar ingresos es la meta principal y cada persona incansablemente debe buscar opciones para generar lo necesario que le permita cubrir la luz, la comida, el alquiler, y otros gastos.
  • Emprender: Muchas veces una crisis es la puerta que Dios aprovecha para mostrarnos que podemos crear nuestro propio negocio y emprendimiento tomando las medidas, cálculos y consejo necesario.
  • Explicar: a los hijos o cónyuge la situación para que se sumen a la solución.
  • Asistir: Tomar cursos de educación financiera que te ayuden a organizar tus ingresos, ahorrar y salir de deudas.
  • Vender: Uno de los últimos recursos es vender activos que le permitan a la persona cancelar deudas o cubrir gastos prioritarios.
  • Persistir y No desmayar: Tener Fe y soportar el vendaval mientras se toman decisiones de cambio de comportamiento, y de estilo de vida, para aprender las enseñanzas  y tomar medidas preventivas a futuro.

Personalmente escribo este artículo no solo tomando en cuenta historias de personas que he atendido por muchos años, sino basado en mi propia experiencia personal y familiar y se que significa que la crisis se te meta hasta la cocina. Pero también es cierto que he visto como con confianza, fe, esfuerzo y unión familiar, a Dios gracias siempre y juntos hemos superado esas crisis y salido adelante. Usted también lo puede hacer.

Mirando una película oí esta frase que me gustó y la ajusté un poco para concluir este artículo.

Siempre hay espacio en toda historia para un mejor final.

¡Descúbrelo!

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