Los 7 errores financieros más frecuentes en las Pymes, Parte I

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Trabaje con un flujo de caja que permita visualizar lo que ingresará y lo que se pagará.

Por Astrid Marín

Las micro y pequeñas empresas son una forma muy frecuente de hacer negocios. Las estadísticas indican que el 97% de todas las empresas se ubican en la categoría de Medianas, Pequeñas y Micro empresas. Muchas familias acostumbran fundar negocios como una forma de generar el 100% del ingreso familiar, o bien, como un complemento a los ingresos adquiridos por un trabajo dependiente.

Ahora bien, es importante que rescatemos algunos errores financieros que se cometen en este tipo de organizaciones con la finalidad de aprender de ellos y asegurar el futuro de estos negocios.

A continuación se anota el error, acompañado de una breve explicación, y por supuesto, la recomendación correspondiente para corregirlo.

Error 1. Mezclar los dineros del negocio con los dineros personales: este es el error más frecuente que cometen los micro-empresarios y consiste en utilizar dineros de la empresa para cubrir gastos personales o adquisición de bienes para su dueño (carros, casas, gastos de consumo). La pequeña empresa es como un árbol sembrado, debe cuidarse y regarse para que crezca. Si el árbol empieza a crecer y sus ramas son cortadas nunca alcanzará el tamaño deseado, es más, el árbol probablemente se quedará enano. Esto mismo sucede con las pequeñas empresas. Si el dueño empieza a sacarle recursos para sus gastos personales, la empresa nunca podrá crecer ni desarrollarse. En muchos casos la empresa puede morir por no ser nutrida con recursos, pero sí se le sigue “exprimiendo” todo lo que produce.

Recomendación: Todo dueño de una empresa debe separar los dineros propios de los del negocio. Debe aprender a pagarse un salario, conforme el negocio lo vaya permitiendo y vivir con ese salario. El negocio, debe irse capitalizando para que pueda crecer y desarrollarse con el tiempo. El dueño podrá contar con los recursos que se generen en forma de utilidades (parcialmente), pero no con los recursos que el negocio necesita para sostener la operación propia.

Error 2. No mantener el equilibrio entre las entradas y las salidas de efectivo del negocio: Este error consiste en romper el siguiente principio: “No puede salir nada que no haya entrado primero”. Un desbalance en este sentido hará caer a la empresa en endeudamiento (no puede pagar a los proveedores, no puede pagar la planilla, no puede pagar los impuestos, etc.), y una posible “quiebra técnica” del negocio.

Recomendación: Llevar un control estricto de los ingresos en efectivo, planificar los egresos en efectivo de acuerdo a lo ingresado y no comprometerse a realizar pagos o compras que no estén cubiertas. En palabras más técnicas significa trabajar con un Flujo de Caja que permita visualizar lo que ingresará y lo que se pagará, contestando a las siguientes preguntas:
– ¿Cuánto ingresará?
– ¿Cuándo ingresará?
– ¿De dónde proviene? (Aporte de socios, ventas o préstamos).
– ¿Hacia dónde voy a direccionar estos recursos?
– ¿Me sobra o me falta dinero?

Error 3: Romper el principio de la “Siembra y la Cosecha”: Es querer obtener mucho a cambio de poco o nada. Cuando hay tanta obsesión por ganar dinero fácil y rápido que se olvida que primero se debe “invertir para recibir” o “sembrar para cosechar”. Un ejemplo de esto es cuando se venden artículos a precios muy altos aprovechándose del comprador o cuando se venden artículos de mala calidad. Probablemente la venta se haga una vez, pero no dos.

Recomendación: Mantenga siempre la decisión de Sembrar primero para luego recibir ganancia. Esta es una ley natural que le dará frutos si la aplica y tiene paciencia. Su negocio tiene que verse como un proceso en el largo plazo y para ello se requiere paciencia y tener claridad de que los resultados vendrán en el tiempo correcto si sabemos esperar. Siembre con productos de buena calidad, dando precios accesibles a sus clientes, ofreciendo beneficios adicionales, con un excelente servicio al cliente, tratando bien a sus colaboradores, comprando buenas materias primas o asesorándose con las personas correctas.

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