Finanzas con Propósito en el matrimonio, parte II

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Debemos llegar a acuerdos y confiar en que ambos cónyuges respetan los convenios acordados.

Por Javier Angulo Cardinale

¿Cuál es el problema?

-Desconfianza en el uso del dinero común: Las relaciones entre ambos cónyuges pueden verse seriamente afectada cuando es notorio que uno de ellos abusa en el uso del dinero o bienes que se tienen en común. La falta de acuerdos permite que la relación entre ellos se deteriore considerablemente.

Por ejemplo, cuando uno de los dos se apropia del hogar y decide invertir el dinero extra en la casa eligiendo desde las cortinas hasta el color de la pintura por su propia cuenta, sin conversar con cónyuge si en ese momento es prudente invertir en la casa, el monto a emplear o la existencia de otras necesidades de mayor prioridad, como la cancelación de la tarjeta de crédito que tiene un alto interés.

Debemos llegar a acuerdos y confiar en que ambos cónyuges respetan los convenios acordados. Cuando se haga un gasto considerable de dinero designado al presupuesto familiar que no ha sido planeado debemos ser prudentes, ya que un error podría generar dolor en el corazón de nuestra pareja y por lo tanto quebraríamos la confianza. Es vital respetar lo negociado, esto genera un ambiente de armonía y tranquilidad.

-Utilizar los bienes como instrumentos de amenaza, discusión o manipulación:

Extorsionar o manipular con los bienes familiares socava las relaciones sanas, además de trasmitir el mensaje de que todo se puede comprar, modificar o reparar con recursos materiales. Al establecer una relación de matrimonio es beneficioso estar dispuestos a ceder y dedicar tanto emocional como materialmente. Ya no es solamente mi casa, es nuestra casa.

Por lo que amenazar con aportar menos al presupuesto familiar, o con no ceder el carro no se arregla el problema de fondo, además de cercenar las buenas relaciones.

-Desequilibrio en el manejo de las finanzas:

Esto ocurre cuando hay falta de transparencia en la rendición de cuentas de cada cónyuge. Por ejemplo, cuando se apuesta el dinero de la familia “nuestro dinero”, malgastando el presupuesto familiar de manera imprudente y egoísta, en lugar de pagar la mensualidad de la casa.

Otro ejemplo de desequilibrio es cuando sólo papá decide en los aspectos importantes y detalles del hogar, o sólo mamá decide cómo se gasta el dinero familiar. Es importante que ambos miembros del hogar rindan cuentas claras y transparentes de cómo gastan el dinero asignado para la familia, así como la porción individual que cada uno guarda, de manera equitativa, para sus gastos personales.

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