Prevención y Recuperación Financiera ante Desastres Naturales

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El hombre que se levanta es más grande que el que nunca ha caído.

Por Javier Angulo Cardinale

Introducción

Todos esperamos que no ocurra, pero de igual manera es recomendable estar preparado para algún imprevisto. Nadie espera ser afectado por un desastre o una emergencia. Sin embargo, es importante estar preparados para cualquier eventualidad. El refrán dice: “Más vale prevenir que lamentar”.

¿Cómo hacer, o cómo prepararse, para una eventual emergencia? Muchas veces nos negamos a la posibilidad de que algo pueda suceder, y sin embargo, son miles las personas que son afectadas por desastres cada año.

Los riesgos de ser afectados por desastres son variados. Desde luego, las personas que viven a las márgenes de los ríos, así como las familias ubicadas en laderas, zonas propensas a deslizamientos o quienes viven en zonas volcánicas, están más expuestas a mayores riesgos naturales que quienes no viven en ese tipo de zonas.

Ahora bien, aún sin peligro inminente, las familias que no toman medidas preventivas arriesgan no solo sus vidas sino su patrimonio familiar como su vivienda, mobiliario, electrodomésticos, vehículos y demás pertenencias.

Uno desea plenamente que un desastre nunca toque nuestra puerta, no obstante, nadie puede garantizarlo. Por ello, es importante y vital estar preparados. Aunque, dichosamente no todos atraviesan momentos tan apremiantes como estos, sí es recomendable que todos aprendamos a prepararnos y así cuidar nuestra familia o bien, tener la capacidad de ayudar a otros.

Los desastres se pueden abordar de en tres vías. La preparación, la mitigación y la recuperación. Estas tres vías o fases aplican perfectamente a las finanzas de la familia. La Mitigación se pone en práctica cuando la probabilidad de que ocurra un imprevisto natural es más alta, dado el historial del lugar, por ejemplo.

Vamos a enfocarnos solo en dos de estas tres formas de abordar los desastres antes mencionados, estos son: la preparación financiera ante un eventual desastre y en la recuperación financiera post-desastre. Esto con el fin de fortalecer la consciencia preventiva y motivar a una forma de pensamiento que nos ayude a adaptarnos ante desastres.

Preparación financiera ante un desastre

Es recomendable contar con:

  • Copia de documentos importantes en un lugar seguro. Por ejemplo, tener una copia del seguro fuera de casa (ya sea en el trabajo o con un familiar).
  • Plan de reubicación. Si vive en zona de riesgo como: orillas de un río o áreas con potenciales deslizamientos. Sabemos que esto no es fácil, sin embargo, busque opciones para reubicarse. La prioridad es proteger la vida de todos los miembros de la familia.
  • Un ahorro o fondo para subsistir o para reponer los bienes básicos. Siempre es una excelente idea tener dinero guardado para cualquier tipo de emergencias.
  • Cuenta bancaria. Recuerde que en caso de un desastre puede perderlo todo, procure ahorrar, mantener una cuenta bancaria. Una reciente investigación reveló que 43 de cada 100 costarricenses, por ejemplo, no tiene cuenta bancaria. Por lo que es importante reforzar el hábito de guardar el dinero en el banco.
  • Seguro. Asegure todo lo que pueda. Dentro de la gran gama de seguros, existen los siguiente:
    • Seguros para proteger la vivienda: valorando las opciones en entidades de seguros.
    • Seguros para los bienes del hogar.
    • Seguros para el vehículo.
    • Seguros de vida, para dejar protección a la familia en caso de que algo nos ocurra.
    • La prudencia de atender todas las recomendaciones del estado y los diferentes expertos.

Hay que estar listo para saber qué hacer si algo llega a suceder, ya sea un incendio, un terremoto, una inundación y demás. Por ello, si somos visitados por un infortunio de este tipo, aunque no sea fácil, tratemos de poner en práctica la mayor cantidad de las recomendaciones siguientes, en cuanto al tema financiero corresponde.

Recuperación financiera (post-desastre)

Diferentes estudios demuestran que cada uno de nosotros tiene diferentes grados de resiliencia, es decir, diferente capacidad para asimilar un golpe emocional, y en este caso, también material; muy fuerte. El desafío es adaptarse a la complejidad de las diferentes situaciones. Esto podría implicar cambios difíciles como: tener que dormir en otro lugar, depender de la ayuda de otros y en casos extremos pasar por el duelo de la pérdida de un ser querido.

¿Qué si alguien lo pierde todo sin tener nada de protección?

Para su sobrevivencia lo mejor por hacer, en situaciones tan apremiantes es:

· Adaptarse a la situación, aunque es sumamente difícil, lo crítico de la situación hace que no se tenga otra opción más que cambiar los hábitos y rutinas de su estilo de vida por un tiempo indeterminado. Esto implica tener que modificar el estándar de vida.

· Tener fe y confianza para asimilar el golpe emocional y financiero para tomar fuerzas de la debilidad y del dolor.

· Aceptar la ayuda de entidades estatales sin negar la situación. Para algunas personas es más difíciles, pero piénselo como una ayuda temporal que usted en su momento podrá retribuir a otros que en el futuro pasen por circunstancias como las que usted ahora vive.

· No culparse a sí mismo ni a otros, pues eso no ayuda y nos estanca emocionalmente.

· Enfocarnos en los aprendizajes.

· Buscar y aceptar apoyo de familiares y ayuda de otros aunque no sea fácil. Como mencionamos en líneas anteriores, después usted podrá pagar esa ayuda a otro que en el futuro necesite de su apoyo.

· Dar gracias a Dios por lo que aún tienen material y no material, que no perdieron en el desastre.

· Hablar con otros acreedores tales como almacenes, donde tiene deudas por televisores, y otros enseres del hogar que compró a crédito.

¿Qué si tengo algún ahorro y seguros?

· Utilice los seguros. Proceda según lo estipulado en los seguros, y después defina cómo va a utilizar esos recursos.

· Si puede reubíquese en una zona en la que no existan riesgos para su familia.

· Utilice sabiamente sus ahorros, hay que hacer una cuidadosa priorización de los fondos disponibles y hacer un presupuesto de emergencia concienzudamente elaborado y adaptado para las circunstancias adversas.

¿Qué si mi propiedad o vehículo estaban hipotecados o prendados en un banco? ¿Debo seguir pagando el préstamo?

·  Usualmente están cubiertos por diferentes pólizas de cobertura total. Varía de un banco a otro, pero por lo general esos bienes están asegurados y el seguro cubriría y saldaría la deuda.

¡La actitud de levantarnos es vital! Dice un refrán:

“El hombre que se levanta es más grande que el que nunca ha caído”

Recuerde:

Lo importante es asegurarse de que si llega a ocurrir un desastre usted esté cubierto/a y con un plan alterno para situaciones de riesgo.

  • No se confíe de la naturaleza, tome medidas ¡YA!.
  • Averigüe de los seguros para cubrir sus bienes.
  • Ahorre para emergencias.
  • Si fue afectado por un desastre, procure adaptarse y cobre ánimo para superemos esta situación tan difícil.
  • Seamos solidarios. Si hoy no hemos sido visitados por un desastre busquemos ayudar a aquellos que hoy atraviesan tiempos adversos.

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