¿Cómo apoyar responsablemente a la persona mayor?

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“Quien encuentra la paz en su hogar,ya sea rey o campesino, es el más feliz de los humanos” – Goethe –

¡Salud noble anciano!   

Esta era la forma de saludar en un autobús o tranvía, me comentaba mi padre.  

¡Una linda y respetuosa forma de tratar a los adultos mayores!  

En nuestra sociedad, cada vez tenemos más personas adultas mayores, y con tendencia a crecer dada la excelente esperanza de vida de nuestro sistema de salud. 

Por otro lado,  hay una fuerte tendencia a una baja en la población joven que pueda eventualmente soportar los regímenes de pensión de nuestros adultos mayores.  

Estudios muestran que las personas siempre vemos con alta estima nuestra familia, en especial la madre y los padres. Estos son tiempos donde la familia cobra aún más relevancia como un refugio para sus miembros. 

En esta época más que nunca surge una gran preocupación por nuestros adultos mayores, no solo en sus finanzas sino en su salud.  

Sin embargo, son muchos los adultos mayores que padecen de falta de recursos y apoyo de sus hijos, y familiares. Ellos requieren ser atendidos con honor, amor y dignidad.  

Esta señora, adulta mayor me llamó un día para ver como podía salir de una deuda que había asumido para que sus hijas pudieran terminar de estudiar en la universidad. “Una vez que ellas obtuvieron su título”-dijo ella- “empezaron a trabajar y se fueron a vivir a un apartamento cada una por separado”-comentó. Ella le pidió a sus hijas que le ayudaran con el pago de la deuda de sus estudios a lo que ellas respondieron: “Mami, estamos con mucho gasto, y sacando un posgrado, ahora no podemos.”  

No se necesita saber el resto de la historia para ver que estas dos hijas no están honrando el esfuerzo que hizo esta madre, y más bien le han dejado una gran carga financiera que a ella le cuesta sobrellevar.  

Cuando nos referimos a los adultos mayores, podemos identificar al menos dos grupos.  

Primer Grupo: Los adultos mayores que cuentan con un ingreso, sea por negocio propio, o por contar con un fondo de retiro, o bien algunos que aún trabajan, y que pueden hacer un sabio uso de sus recursos.  

Segundo Grupo: Los adultos mayores que no cuentan con ingresos, o su fondo de retiro es mínimo, o bien, que aún teniéndolos, no pueden o no tienen facultad para usarlos por limitaciones físicas, y a quienes sus familiares les proveen el sustento y apoyo. 

Dentro de ambos grupos algunos cuentan con un plan de seguro social, mientras otros carecen de ese apoyo en salud. También podemos incluir a los adultos mayores que viven con sus hijos y sus nietos, quienes tienen más probabilidad de ser bien atendidos y vivir de forma más digna, y quienes viven solitos y sin compañía.  

Especialmente me voy a enfocar en las personas adultas mayores que viven solitas en su casa.  

En el primer grupo es importante que cuenten con un familiar de confianza, para que no vivan en abandono, y velar porque nadie se vaya abusar de ellos ni de su dinero. Aún así, debemos estar pendientes de ellos para asegurar que no les falte nada, o bien para bendecirlos con algún paseo, o fondos para hacer reparaciones en sus casas, y desde luego para hacerles compañía, siempre y cuando no tengamos algún síntoma que pueda contagiarles y afectar su salud. El propósito es que como hijos nos demos a la tarea de asegurarles una vida digna y saludable durante su vejez.  

En el segundo grupo, encontramos a aquellos que no cuentan con los ingresos mínimos para cubrir sus necesidades más básicas y mucho menos poder darse un gustito. Lo dieron todo por sus hijos y a veces hasta cuidando nietos, y ahora reciben poco o nada de sus hijos o familiares más cercanos.  

Dentro de este grupo están aquellos que no pueden o no tienen el 100% de su facultad para usar su dinero por alguna limitación, y que debemos asegurar que no sean abusados en el uso de sus fondos por terceros ni por familiares. Hay muchas historias de ancianos, que sin saberlo, les hicieron firmar la transferencia de sus recursos o propiedades, o que toman sus pertenencias para venderla, pues tristemente siempre hay personas ambiciosas, sin escrúpulos, que tratan de sacar provecho de sus desventajas.  

Quiero hacer un vehemente llamado para velar financieramente, solidariamente y en salud por aquellos que nos han dado la vida y que merecen lo mejor de nosotros. Nuestros padres merecen cosechar del esfuerzo que hicieron para que nosotros pudiéramos salir adelante. Esto puede implicar tener un ahorro para temas de salud, o bien un seguro de salud. En mi caso he visto como a veces los temas de salud de muchos ancianos requieren atención inmediata y conllevan gastos con el fin de velar por sus seguridad.  

Es en este momento cuando más pendientes tenemos que estar de ellos, con una llamada, una visita, una atención especial, siendo instrumentos para que puedan disfrutar y no pasar ninguna necesidad de salud, ni económica, ni emocional, ni familiar.  

¿Qué nos limita?  

Algunas excusas que nos limitan a estar más presentes y darles nuestro apoyo son: nuestras ocupaciones, nuestros proyectos y  compromisos financieros, la distancia y resentimientos del pasado.  

Nuestras ocupaciones. Cuando los hijos ya crecen, y forman sus propias familias, y en una sociedad donde cada día se trabaja más, los hijos tienen cada vez menos tiempo para sus padres. Nuestras agendas están siempre muy llenas como para visitarles y ver qué necesidades tienen.  

Nuestros proyectos y compromisos financieros. Cada familia y cada persona tiene sus propios proyectos que requieren de sus finanzas. A veces la familia no cuenta con los recursos que quisiera para ayudar de la mejor manera a sus padres. En otras ocasiones, los hijos están comprando propiedades, o un auto nuevo, o estudiando, o emprendiendo un nuevo negocio, o pagando una deuda, o sus hijos van a la universidad, lo cual limita su capacidad financiera de apoyar a sus padres.  

La distancia. Dependiendo del país, no siempre los hijos e hijas viven cerca de sus padres. Esa distancia, junto con las ocupaciones se vuelven la excusa para no visitarles o brindarles la ayuda financiera que requiere, y usualmente el cuido y apoyo se recarga sobre los hijos que viven geográficamente más cerca de sus padres. Aquí es clave aprovechar la tecnología virtual para mantenerse cerca de ellos. 

Resentimientos del pasado. Sucede cuando las relaciones entre padres y madres con sus hijos e hijas no han sido color de rosa. Se guardan rencores de parte de los hijos o de parte de los padres, y eso crea una barrera que se traslada a lo financiero, pues hay padres que dicen: “yo no quiero nada de él”, o hijos que dicen “mi madre o padre no se lo merecen”.  

Si este artículo logra que usted se re-encuentre con sus padres o sus hijos me daría por satisfecho, pues habremos cumplido la misión de ayudarle en sus relaciones familiares.  

También existen casos contrarios donde los padres ya adultos mayores tienen buena condición financiera, por su pensión, negocios o inversiones durante su vida, y no dan apoyo a sus hijos, por resentimientos o por desconfianza de cómo los hijos van a usar el dinero.  

Tres consejos finales que nos pueden ayudar a honrar a nuestros adultos mayores.  

1. Nunca es tardeSi usted es de las personas que tiene a sus padres o abuelitos abandonados, o ha abusado de sus finanzas, búsquelos en persona, si quiere escriba un carta, pida perdón y decida cambiar. No digo que va ser fácil especialmente si ha habido resentimientos de por medio. Y redescubra su relación con sus padres.  

2. Apoye a sus padres.  Estén pendientes entre todos y reitero todos los hijos, de cuáles son las necesidades básicas, tales como alimentación, salud, vestido, techo, pero no se quede allí, haláguelos y sorpréndalos de vez en cuando llévelo a tomar un cafecito, regálele o envíele una flor, invítelos a almorzar, invítele a salir, sin motivo alguno.  Si sus padres cuentan con recursos siempre habrá necesidad de una llamada, un saludo y cariño. 

3. Comparta de su tiempo.  Se que la distancia no siempre lo va a permitir, pero si usted se lo propone, programe en su agenda y calendario para visitarles.  

Recuerdo una vez reunido con un contador, y mientras programábamos una reunión para el día jueves a medio día, él me sorprendió con su respuesta cuando me dijo: “Disculpe Javier, es que todos los jueves tengo un compromiso de ir a almorzar con mi madre que es anciana”. Qué gran lección me dio este señor . Trate de separar tiempo en su agenda a la semana para compartir o llamar a su madre o padre.  

4. Separar  presupuesto para ayudarles. Siendo esto un acuerdo con su pareja y dentro de sus posibilidades. Si sus padres lo requieren, analice su presupuesto y juntos definan un monto a darle a los suegros ya mayores, aunque no estén pasando una gran necesidad. Dentro de su presupuesto puede apartar ciertos montos para ayudarles a reparar o sustituir algún electrodoméstico, o para mejorar la casa.  

Principio de sabiduríaHonrar! 

Un sagrado mandamiento nos exhorta a “Honrar a tu padre y a tu madre,
para que disfrutes de una larga vida
en la tierra que te da el Señor tu Dios.”   

El énfasis es honrar a nuestros padres. Por supuesto, que esta instrucción es tanto para los jóvenes como los adultos. A los padres se les debe honrar dependiendo de la etapa de vida en que nos encontramos y que ellos atraviesen.  

Cuando niños o jóvenes es respetándoles y obedeciéndoles. Cuando crecemos les honramos escuchándoles y atendiendo sus consejos. Y cuando ellos son ancianos les honramos cuidando de que nos les falta nada y que viven de forma digna.  

Las Sagradas Escrituras también nos enseñan que todo lo que sembramos vamos a cosechar. No debemos olvidar que nosotros algún día vamos a estar ancianos y Dios nos permita contar con hijos que se mantengan cerca.  

Se que algunas personas me dirían, “Javier, no conocí a mi papá”, o “Yo me crié con mis abuelos o tíos”. En esos casos deben bendecir a quien estuvo al cuidado de ustedes. Si Dios pone en su camino o les inquieta a buscar al padre que nunca conocieron lo pueden hacer, y en un gesto de amor, perdonarlos y bendecirlos.  

Recuerdo esta mujer suramericana que contaba como sufrió con el trato que le dio su padre, al punto que llegó a odiarlo. Años después, Dios pone a su padre, ya anciano y enfermo al cuidado de ella. Esta mujer cuenta su lucha por perdonarlo y cuidarlo hasta que su padre partiera con el Señor. Desde luego no fue fácil pero fue de gran testimonio para su padre y el resto de su familia. Es como recordar las palabras de las Sagradas Escrituras cuando nos invita a no devolver mal por mal, sino bien por mal. 

DESAFÍO:  

Si tiene que pedir perdón, pídalo… 

Si sus padres ocupan cuidado en salud, auxílielos… 

Si puede apoyarles financieramente, apóyeles… 

Si puede compartir tiempo con ellos, compártalo  

¡Hoy es la oportunidad mientras estén con nosotros 

Pregúntate:  

¿Cada cuánto los llamas o les visitas?  

¿Cuándo fue la última vez que le diste una ayuda financiera a tus padres? 

¿Cuándo fue la última vez que les diste la oportunidad de salir a compartir con ellos 

¿Cómo están el o ella ahora mismo? 

Gracias por tomarte el tiempo de leer este artículo, espero haya sido de utilidad y haya sumado a tu vida. Si crees que puede ser de provecho compártelo con tus amigos y familia. 

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