¿Cómo distribuir eficientemente nuestros ingresos?

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¿Cómo se ve usted en 10 a 15 años? Pues es hoy que usted debe distribuir su dinero para lograr esas metas en su familia, o para su pensión, a fin de que sus finanzas sean un medio para lograr sus metas.

Por Javier Angulo Cardinale

«Nadie puede gastar su dinero indiscriminadamente sin sufrir las consecuencias» decía este hombre por la televisión después de ver el descalabro financiero en los Estados Unidos hace un par de años. Esta declaración es contundente para quienes gastan sin medir las implicaciones para sus finanzas personales.

Días atrás conversaba con un mecánico que revisaba mi automóvil y él me decía, «yo no se porqué la gente tiene problemas financieros, si es tan sencillo, solo no gaste más de lo que gana y no va tener problemas» que sabiduría la de este señor. No se necesita una maestría en finanzas para administrar bien nuestros ingresos. Es cuestión de sentido común, dirían algunos; sin embargo, aunque suena fácil en la vida real no lo es, pues las personas no podemos predecir un 100% nuestros gastos, aunque si podemos estimarlos, y esa es una de las claves de la administración de las finanzas personales.

Tratar de estimar los gastos a tener cada mes, a fin de asegurarnos que vamos a contar con los recursos necesarios para hacer frente a todas las necesidades personales y de nuestros seres queridos. Es entonces que nos enfrentamos a gastos imprevistos que nos sacan del balance, o bien cuando nos dejamos llevar por los impulsos para hacer gastos no necesarios.

¿Por dónde empezar?

Es fundamental reconocer que los ingresos llegan a las personas por tres vías distintas. En primer lugar, la mayoría de las personas viven de un salario que reciben mes a mes, o semanal o quincenalmente, con el cual saben pueden contar. El segundo grupo son aquellas personas que reciben comisiones variables, parcial o totalmente, dependiendo de los logros o desempeño de la compañía. Estas personas deben estimar un promedio de su salario para no presupuestar siempre con los ingresos más elevados, ya que si las ventas bajan o los pagos de horas extras bajan sus ingresos van a ser menores, y por ende ciertos gastos quedarían al descubierto. El tercer grupo son las personas empresarias o emprendedoras que cuentan con un negocio propio, quienes deben aprender a separar una parte de los ingresos del negocio como un salario para no afectar las finanzas del negocio. De lo contrario van a estar sacando u «ordeñando» el negocio de forma no ordenada y eventualmente pueden enfrentar problemas para cubrir los gastos del negocio o de la familia.

Entonces debemos empezar por saber con cuánto dinero contamos «realmente», y a partir de distribuir nuestros ingresos en los diferentes gastos. En el caso de las familias, debe existir transparencia que permita a ambos cónyuges saber cuánto ingresa, y a veces los hijos e hijas deben participar para saber si pueden aportar a la economía del hogar.

Lo primero es lo primero: Las piedras grandes

Un vez una persona trataba de introducir piedras de varios tamaños en un recipiente. Decidió ingresar primero la arena, y las piedras más pequeñas, y luego las piedras de tamaño mediano y cuando quiso ingresar las más grandes no tuvo suficiente espacio. Entonces alguien le dijo que lo intentara al revés. Entonces el hombre ingresó primero las piedras más grandes y luego las medianas, luego las pequeñas y finalmente agregó la arena que rellenó los espacios vacíos entre las piedras. La moraleja es que muchas veces al organizar nuestros gastos empezamos a gastar en cosas pequeñas primero, una comida rápida por acá, un antojo por allá, luego usted ve una camisa que le gusta y la compra, y así pasa una semana después de haber recibido el salario. Y cuando se da cuenta que aún no ha pagado la electricidad o el agua o el teléfono, pero ya no tiene suficiente. ¿Qué pasó? Gastó en piedras pequeñas primero, y no en las grandes. Las piedras grandes representan los gastos prioritarios. Por ello, lo primero es lo primero, y para lograrlo al recibir su salario, intente los siguientes consejos:

No.1 Cubra las piedras grandes. Al recibir su salario, separe primero el pago de los gastos como vivienda, alimentación, transporte, salud, estudios, pagos de servicios públicos como teléfono, luz, agua, pago de deudas si las tiene, entre otros.

No. 2 Pague de una vez. Uno de los errores más frecuentes es «postergar» pagos que usted sabe «debe» hacer de inmediato, diciendo «después lo pago» y cuando se da cuenta, ya no le alcanza pues se vio tentado por las gastos medianos o las llamadas piedras pequeñas.

No. 3 Construya un plan de gastos. Prepare un plan de gastos que va ser como el carril de un tren que no se va desviar ni a izquierda ni a derecha. Para ello debe acumular los recibos de «absolutamente TODOS» sus gastos durante un mes para determinar con certeza en qué gasta usted su salario. Incluya comprobantes de cajeros automáticos o de uso de tarjeta de débito. Con esta lista de gastos, ingréselos en un formulario que puede descargar aquí y así va ser capaz de saber en qué gasta su dinero y aún más importante si está gastando más de la cuenta.

No. 4 La clave de la Moderación: Saber ¿Qué Sí y Qué No? Es en ese momento que usted podrá estimar en qué gastos «se la va la mano» y debe realizar un ejercicio. Escriba cada gasto en un papelito blanco, y separe a su izquierda los necesarios y a su derecha los innecesarios, o puede anotarlos en una hoja blanca en dos columnas. Y luego hágase una pregunta ¿En cuáles gastos necesarios debería yo invertir más? Pago de deudas, ahorro, salud, educación, entre otros. Y márquelos con un círculo. Luego hágase una segunda pregunta ¿Cuáles gastos innecesarios de mi lista puedo ya sea reducir o eliminar para invertir en los necesarios? Y los marca con una X. Muy bien, ahí no termina el ejercicio. Pregúntese por tercera vez ¿Qué gastos necesarios también podrían reducirse? Pues muchas veces convertimos un gasto necesario en un gusto. Por ejemplo, el jabón de lavarse las manos, puedo comprar un jabón que mi bolsillo pueda cubrir o un jabón mucho más costoso. Como ve es una necesidad pero puedo gastar mucho más sino hago el análisis de precios y ahí puedo economizar dinero.

No. 5 Pregúntese antes de sacar su billetera. Cada vez que la sienta tentación financiera a salirse del carril de su plan de gastos, hágase tres preguntas: A) ¿Qué quiero? B) ¿Qué Necesito? C) ¿Qué Puedo? Muchas veces queremos algo que nos gusta, digamos un TV más grande (Preg A), pero ahora la prioridad es Ahorrar (Preg B). O bien, muchas veces queremos un Sofá de Lujo (Preg A), pero ocupamos una lavadora Y (Preg B), y podemos comprar la lavadora de X precio (Preg C). Estas tres preguntas le guiarán su decisión.

Finalmente le invito que evalúe su plan de vida. ¿Cómo se ve usted en 10 a 15 años? Pues es hoy que usted debe distribuir su dinero para lograr esas metas en su familia, o para su pensión, a fin de que sus finanzas sean un medio para lograr sus metas. Y recuerde las palabras de Juan Wesley: «Gana todo lo que puedas, ahorra todo lo que puedas y da todo lo que puedas», de nuevo la palabra clave es hacer lo que se puede con lo que se tiene, hacer un presupuesto y olvidémonos del resto!

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