Cuando ellas ganan más que ellos

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Es necesario entender que las finanzas no son de él o de ella, de esta manera se aprecia como algo natural el unir los recursos familiares con el fin común de beneficiar al hogar y la relación de pareja.

Por Javier Angulo Cardinale

Si bien es cierto, cada vez más las mujeres asumen puestos laborales importantes, y aunque se tiende a mantener una brecha salarial entre hombres y mujeres, hoy más que antes es perfectamente natural que una mujer gane un salario elevado, lo que hace que sea más difícil para algunos hombres que su cónyuge gane más salario que ellos.

¿Cómo pueden reaccionar los hombres ante esto? La respuesta puede ser influida por tres aspectos:

1-Influencia de la cultura patriarcal, o competición:

Por muchos años los hombres hemos usado, entre otras cosas, la sexualidad y el rol de proveedores financieros como formas de probar la masculinidad. Sin embargo, con el pasar de los años las mujeres han ido cobrando terreno en el ámbito laboral, lo que hace que no necesariamente el hombre sea la fuente única de sostenimiento económico familiar. Ahora bien, la frustración en algunos varones podría aumentar cuando, además de no ser la única fuente de sustento familiar, su esposa gana más que ellos. Esto podría lastimar la masculinidad de aquellos caballeros a los que les ha sido enseñado que “ser buen papá” es ser el proveedor económico del hogar.

Si el hombre es muy competitivo puede tener algunos problemas, pero si tiene un claro sentido de igualdad, y un bagaje familiar en el que no se ha hecho distinción entre hombres y mujeres,  no tendrá mayor dificultad ante este tipo de escenarios.

2- Historia Familiar:

Si el hombre viene de un modelo PADRE-PROVEEDOR, el hecho de que la mujer gane más dinero le puede crear conflictos, y hacer más difícil el manejo de la relación, especialmente si esta situación se ventila a nivel familiar. De la misma manera, si viene de un hogar en el que se ha promovido el trato equitativo; el que su esposa gane más no va ser un tema de mayor conflicto.

3- Lo que el dinero representa para cada persona:

Este es un punto clave. Expertos diseñaron un cuestionario sencillo cuyo propósito es aproximarse al conocimiento de las diferentes representaciones que cada persona elabora sobre el dinero. Estas son: Seguridad, Amor, Libertad y Poder.

Veamos las 4 representaciones antes mencionadas:

A. Cuando el Dinero es… PODER.

Si para el hombre el Dinero representa principalmente PODER, esto le puede hacer creer que pierde poder (es decir, masculinidad) en la relación y que la mujer le domina.

Un riesgo es que el hombre controlador asuma el dominio del dinero de la mujer, como una forma de sentir que tiene el poder. Otro, es que la mujer trate de dominar sobre el hombre basándose en el nivel de ingresos. Ambos serían errores que pueden generar mucho conflicto y debilitamiento de la relación de pareja.

B. Cuando el Dinero es… AMOR.

Una pregunta típica que puede reflejar esta situación es: ¿suelo yo dar regalos costosos como forma de demostrar el amor a quienes aprecio? Algunas personas asocian la expresión de amor a lo material, como en regalos costosos. En este caso este tipo de hombres o mujeres podrían pensar: entre más caro, expreso más amor.

C. Cuando el Dinero es… SEGURIDAD.

PREGÚNTESE: ¿cuándo tengo dinero siento tranquilidad y una fuerte sensación de protección? Si la respuesta es positiva, esta podría ser una señal de que tendemos a ver el dinero como base de nuestra seguridad.

D. Cuando el Dinero es… LIBERTAD.

PREGÚNTESE: ¿El dinero me da la oportunidad de hacer muchas cosas, de hacer lo que quiero? Si la respuesta es positiva, esta podría ser una señal de que se tiende más a ver el dinero como una fuente de libertad.

Si para el hombre, o la mujer, el dinero es una fuente de libertad debemos entender que podrían tener celos al sentir coartada su libertad, no tanto por lo que su pareja gane de salario, sino por lo que él o ella no pueden hacer.

Se puede correr el riesgo que uno de los cónyuges manipule al otro para obtener dinero para su complacencia como: salir a divertir con amigos y gastarlo en compras innecesarias.

Cinco recomendaciones que usted y su pareja deben considerar:

  1. Tanto el hombre como la mujer deben tratar de promover cinco actitudes para que la diferencia salarial no sea un tema de distanciamiento:
  2. Deje de lado los prejuicios: Ya que el dinero no hace diferencia entre la capacidad de amar, de proteger y de sentir libertad, además no es un recurso de poder. Ni el hombe debe sentirse mal si gana menos, ni la mujer debe sentirse mal si su esposo gana menos, es decir, los montos salariales no deben ser motivo de distanciamiento en la relación. Deje de lado las apariencias, o los pensamientos inculcados por la cultura patriarcal, sea feliz sin importar en monto de la constancia salarial.
  3. Disfrute los beneficios: Hoy día las parejas deben estar listas para convivir con el hecho de que, gracias a la ratificación de los derechos femeninos y la equidad, una mujer puede ganar más que un hombre. Hay que aprovechar esta situación y ver el beneficio para la relación, ya que a más ingresos económicos se pueden alcanzar comodidades familiares que benefician a todos, y colaboran al logro de metas económicas, de estudio, y demás.
  4. Recuerde que las finanzas son compartidas: Es necesario entender que las finanzas no son de él o de ella, de esta manera se aprecia como algo natural el unir los recursos familiares con el fin común de beneficiar al hogar y la relación de pareja.
  5. Demuestre que existe igualdad: Acá se toca las fibras de la cultura patriarcal, es necesario buscar el respeto e igualdad, el hombre no tiene que sentirse mal si su esposa gana más, ni la mujer exigir al hombre a que ascienda en el trabajo por más ingresos por que es el “hombre”. Es decir, si ambos entienden que ser hombre o mujer no nos hace diferentes en el campo laboral y salarial, va a facilitar relaciones más armoniosas. Evite usar el argumento del salario para herir o discutir, pues eso lastimaría la relación.
  6. Honre a su pareja: hágale ver a su cónyuge que le ama por lo que es y no por lo que tiene o lo que gana. Eso sí, no finga ni trate de esconder el hecho de que gane menos, sino que con naturalidad planifiquen juntos cómo distribuir sus ingresos, de forma tal que enriquezca la relación de pareja.

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