¿De dónde vengo, dónde estoy y a dónde voy en mis finanzas?

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Esos momentos amargos son lecciones de vida que nos deben ayudar a luchar por salir adelante.

Por Javier Angulo Cardinale

Tal vez una de las áreas de mayor desánimo de una persona es cuando hay fracasos o desaciertos en la parte financiera o en la economía familiar. No sólo por sentir un cierto golpe al ego, en su capacidad de proveer al hogar, sino por sentir su seguridad amenazada.

Una demostración común de nuestra capacidad de administrar el dinero está relacionada con nuestra reacción emocional cuando tenemos abundancia, y sobre todo a nuestra forma de enfrentar las crisis, y los tiempos de escasez; es decir, en algunas ocasiones nuestra felicidad es directamente proporcional a los recursos materiales a nuestra disposición, ya que para muchas personas su ánimo está directamente relacionado con cuánto dinero tienen para cubrir las necesidades y deseos.

Tanto los momentos de abundancia como los momentos de crisis son grandes oportunidades de fortalecer y probar de qué estamos hechos, en otras palabras, estas experiencias prueban nuestro carácter.

Cada persona debe hacerse tres preguntas fundamentales en la vida en varias áreas de su vida. ¿De dónde vengo? ¿Dónde estoy? y ¿Hacia dónde voy en mis finanzas?

1. ¿De dónde vengo?

Con esta pregunta nos referimos a dos condiciones de vida familiares y personales:
-Trasfondo Familiar.
-Experiencias Financieras.

Debo revisar mi trasfondo familiar y mis experiencias en el área financiera. Cuando hablamos del trasfondo familiar tiene que ver con la formación y lo vivido en el seno de la familia. Aquí pueden darse varias situaciones que yo debo reconocer.

Trasfondo Familiar

En primer lugar, cómo viví con mi familia ¿Vivimos con limitaciones, vivimos con abundancia o vivimos sin lujos pero sin que nada nos faltara? El trasfondo familiar determina en alguna medida mis expectativas financieras de la vida.

Limitaciones: Cuando una persona vivió con limitaciones puede tomar dos rumbos. Uno es que cuando empiece a ganar su dinero, se dice a sí mismo: “Ahora sí me voy a sacar el clavo”, se dedique a gastar y gastar y darse los lujos que sus padres no le pudieron dar. Puede buscar “juguetes de adulto” como un reloj caro, aparatos electrónicos, un auto costoso, la cocina de sus sueños; no es malo querer tener cosas buenas, lo malo pueden ser las motivaciones que llevan a gastar. Esto por supuesto es riesgoso.

Otra reacción de alguien que vivió con limitaciones financieras puede ser el vivir como si no tuviera aunque tiene, y puede privarse a sí mismo y a su familia de tiempos de esparcimiento, de un poco más de confort que lo que esta persona pudo tener en su niñez. Vive con “mentalidad de no tengo”, aunque sí tenga recursos.

Por otro lado, las personas que vivieron con esta escasez pueden tener como característica positiva el ayudar al necesitado cuando se superan financieramente.

Abundancia: En este caso como la persona siempre tuvo todo lo que necesitó y un poco más allá, se acostumbró a tener de todo, y cuando vienen momentos difíciles tiene recaídas y desánimo. Podría ser que esta persona que siempre tuvo abundancia en su hogar puede tender a tener una mentalidad de que puede tener de todo y luchar por tenerlo. Dado que siempre tuvio no se deslumbran con las cosas materiales tan fácilmente como un “¡WOW… vea eso!” pues siempre tuvo muchas cosas materiales a su alcance. Pueden perder la capacidad de asombrarse o de ser agradecidos por lo que se tiene pues nunca les hizo falta nada y podrían dar todo por sentado.

Vivir bien: Las personas que no tuvieron mucho pero tampoco les hizo falta, pueden tener la ventaja del equilibrio en sus finanzas, y dependiendo de sus decisiones financieras van a tener crecimiento y superarse, pero deben tener cuidado de no dejarse vencer por las adversidades, luchar por lo que quieren y por sus sueños.

Cualquiera de estos tres escenarios influye en nuestra forma de ver el dinero en la actualidad, y de alguna manera nos puede condicionar en nuestras decisiones financieras o en nuestra motivación para tener o gastar.

Pregunta de reflexión:

¿Cómo ha influido mi forma de vida en mi familia en mis expectativas y acciones del presente?

Experiencias de vida.

Se refiere a las experiencias en el área financiera producto de las decisiones o eventos que se haya “atravesado”. Debemos tener la capacidad de reconocer cómo me han marcado en mi vida los buenos y malos momentos, como fruto de mis decisiones, y ya no de las huellas de mi familia.

En la vida vamos a pasar por cimas y valles.

Las “Cimas” son esos momentos hermosos donde no nos falta nada, y aún tenemos para compartir con otros y darse a sí mismos y a la familia aún más allá de lo necesario. Las cimas son especiales, pero se debe tener cuidado de no excederse en los tiempos de abundancia. Las cimas también se pueden convertir en algo dañino cuando se aferra demasiado a esos buenos momentos.

Los “Valles” son esos momentos difíciles que hemos pasado donde hizo falta la plata, donde no alcanzaba ni para lo “básico”. Esos momentos amargos son lecciones de vida que nos deben ayudar a luchar por salir adelante. Como vemos en el gráfico no importa si en nuestra vida han existido cimas y valles, lo importante es que esos buenos o malos momentos nos ayuden a crecer como personas y como familia.

Tristemente existen familias que se separan en las cimas, o en los valles, por no saber manejar los buenos o malos momentos.

Pregunta de reflexión:

¿Hubo eventos determinantes en mi pasado que han influido en mi forma de enfrentar el hoy?

2. ¿Dónde estoy?

En primer lugar. Esta pregunta se contesta viendo el gráfico y preguntándose ¿Estoy pasando un Valle o estoy en la Cima?, ¿Cómo estoy enfrentando ese valle?, ¿Cómo estoy manejando mi dinero ahora que estoy en la cima?, ¿Siento que no me alcanza?, ¿Estoy atrasado en mis deudas o tengo demasiadas?

En segundo lugar. Es bueno meditar: ¿Estoy yo replicando el modelo de escasez de mi familia y pienso que no puedo tener un mejor futuro? ¿Estoy desanimado(a) por no poder tener o lograr el éxito financiero de mis padres?

En ambos casos ¿qué decisiones estoy tomando para salir adelante? En lo emocional, en lo financiero y en lo familiar.

3. ¿Hacia dónde voy?

Uno de los fundadores de la cadena de hoteles Marriott dijo: “Lo importante no es dónde estamos sino hacia dónde vamos”. Debemos decidir el día de hoy hacia dónde vamos.

-¿Qué puede aprender de mi familia?

-¿Qué puedo aprender de mis cimas y mis valles?

-¿Qué puedo hacer para mejorar mi situación actual?

Estamos hablando de decisiones.

Si estoy en una cima: Es la decisión controlar mis gastos y empezar a ahorra o invertir.

Es la decisión de corregir malos hábitos que me han llevado a un exceso de deudas.

Es la decisión de controlar los gastos presentes para que no sentir que no alcanza.

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