Historia de Éxito: ¡Hábito de ahorro, un concepto nuevo para mí! 

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Por: Miguel Salazar Aguilar

¡Cómo que ahorrar, si sólo me alcanza para los gastos y pagar deudas!, esa ha sido mi muletilla por mucho tiempo. Con costos lograba hacer un disque ahorro para el marchamo en una garrotera (Grupo de colegas que ahorran fondos para luego dar préstarnos unos a otros y recuperar los ahorros), pero al final de cuentas, lo que apartaba para ese ahorro, lo tenía que sacar en efectivo de la tarjeta de crédito, pues la realidad era que no tenía la madurez para respetar un presupuesto y realmente hacer un ahorro. 

Pero ¿cómo?, si ni siquiera tenía un orden para los pagos de mis deudas, menos para asumir, con cada cambio o mejoría en la condición salarial, como una oportunidad para salir del bache económico en el que estaba cada vez más hundido. 

Otra de las razones por las que no iniciaba un ahorro, era porque subestimaba los montos, ya que, si no veía por lo menos que me estaba “sobrando” el equivalente a unos treinta dólares o más, para qué tratar de ahorrar, si con eso ¡no iba a hacer nada! Por otro lado, cada vez que lo intentaba, no establecía un objetivo ni una meta, por lo que aunque empezara, pronto encontraba una “buena razón” para usar el dinero que tenía recolectado, pues no reunía las características que ahora sé, debe tener un ahorro. 

Otro de los errores que cometía era que trataba de usar la misma cuenta en la que me depositaban el salario para que se fuera acumulando el ahorro… jajajajaja… ¡qué ingenuo!, definitivamente nunca iba a arrancar, hacía todo lo que se recomienda que no se debe hacer para tener un ahorro. 

Listo, ese fue el precio del aprendizaje, duro, pero es parte de mi pasado que no puedo borrar, pero que no me tiene que amarrar, pues implementaré los cambios que sean necesarios para hacer todas las mejoras que esté a mi alcance según mi nivel de ingresos, en el tiempo de Dios, pero con la tenacidad, empeño, constancia y lucha con todas mis fuerzas. 

¿Qué sigue? Después de participar en el Programa de Educación Financiera de Finanzas con Propósito, y tomar medidas radicales para salir de la crisis de endeudamiento que tenía, me puedo enfocar con más tranquilidad en ahorrar y transmitirlo a mi familia. Pues garantizar a mi familia su futuro, y mejor aún, que sean parte del aprendizaje, es decir, no sólo darles pescado, sino que también aprendan a pescar. Ahora, sin obligar sino explicando la forma y los beneficios, mis hijos ya han iniciado ahorro, con propósito, monto mensual y monto meta. Antes sólo se les decía que ahorraran, pero al no tener un objetivo concreto, pronto buscaban la forma de romper el chanchito para sacarle todo. 

Complementariamente, junto con mi esposa, hemos revisado los principales eventos que se presentarán en los próximos quince años, porque debemos sincronizar el inicio y fin de los eventos que van a impactar más en nuestras finanzas. Ahora comprendo que no es lo mismo decir que se debe tener un ahorro para la educación superior de nuestros hijos, sino que hay que proyectarlo en el tiempo y visualizar los traslapes que estos eventos puedan tener entre sí. 

Desde ya estamos haciendo no sólo los ahorros que tenemos capacidad y prioridad en estos momentos, sino que estamos realizando la distribución del aguinaldo y el salario escolar, cosa que antes, estos dineros llegaban y no teníamos una distribución en firme y aterrizada a la realidad, sino que era lo que por el calor de la carrera creíamos era lo necesario. Pero lo peor es que, como mi esposa no conocía la realidad de mis deudas, no se aprovechaba para reducir deudas, reorganizarlas, amortizar… ese tema no se incluía de ninguna forma, por lo que se agravaba más la crisis y como se ha mencionado antes, la bola de nieve se hacía más grande sin que mi esposa se percatara. 

¡Qué diferente es ahora! Ahora los imprevistos son menos, hemos establecido un plan de ahorros para eventos como cambio de llantas del carro, pago de marchamo, prepararme con un terrenito en el cementerio, la graduación de sexto grado de escuela de mi hijo y los quince años de mi hija.  

¡Qué rico se siente! 

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