Vamos de Paseo!

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Por Javier Angulo Cardinale

Recuerdo de pequeño y aún de adolescente, cuando mi papá y mi mamá nos decían “Vamos de Paseo” la verdad nos emocionaba mucho. Nuestros paseos eran sencillos sin gastar mucho dinero,  pero cargados de aventura y calor familiar, de vez en cuando ir de pic-nic a la montaña a ver aves y la naturaleza donde mi papá había crecido de niño, y en otras ocasiones a visitar familiares especialmente a la abuelita Enriqueta o ir a la playa. Una vez al año íbamos a la playa, muy de mañana, en alguna semana de marzo o abril que es verano en mi país, nos alistábamos y mi madre con mi padre preparaban comida casera para salir rumbo a la costa del Pacífico, el viaje duraba como 3 horas para llegar. Era toda una aventura. Salíamos muy de madrugada cuando aún estaba oscuro y regresábamos de noche. Nos trasladábamos en un camión de carga que mi papá usaba para trabajar, nos acostábamos o sentábamos en la batea o cajón del camión, donde él solía poner la mercadería. Recuerdo que, al llegar a la playa corríamos al mar no sin antes protegernos un poco la piel, y escuchar las advertencias de mi madre de tenerle respeto al mar. A media mañana mami sacaba las frutas que habían alistado, y luego jugábamos un rato con la arena o con algún balón de fútbol para llegar exhaustos al almuerzo. Abríamos esa cesta de comida arreglada con mucho amor. Habían frijoles (habichuelas, porotos) molidos con tortilla, huevitos duros / hervidos en baño maría, alguna que otra vez había alistado papitas enteras pequeñas y un pollito asado con sabor casero. Uhmmmm!!!!  La pasábamos super bien, jugábamos como hermanos y compartíamos con alegría y sencillez. Luego nos íbamos a nadar a algún río cercano, a quitarnos la sal de la piel. Al atardecer, regresábamos cansados y felices. El paseo fue un éxito. Esto me hace pensar lo bien que la pasábamos de manera sencilla. Es que para pasarla bien en familia no hace falta hacer grandes gastos, o ir muy lejos, o comer los mejores manjares. Basta con estar con quienes amas y disfrutar de forma auténtica sin deudas y sin presiones de dinero. Mis padres eran excelentes haciendo ahorros, y no dudo que de fijo el combustible y las compras previas para las meriendas y el almuerzo eran fruto del ahorro pues en esa época no era común el uso de tarjetas de crédito, y mi padre no era amigo de endeudarse o arriesgarse. ¡Qué lindos recuerdos!  ¿Y usted?  ¿Recuerda algún paseo que era habitual en su familia y que le trae hermosos recuerdos? Hace cuánto fue la última vez que se tomó un tiempo para descansar, pasear y compartir cara a cara con quienes ama, sin aparatos electrónicos de por medio. Le animo a que se proponga irse de paseo en las siguientes semanas, no piense en gastar mucho dinero pero si en invertir de su tiempo para reposar sin estrés. En mi libro Lo Tuyo, Lo Mío y Lo Nuestro cuento al final del libro La Historia de la Luciérnagas, si puede consígalo en su librería de confianza o en digital y disfrute de un momento de inspiración para vivir sin prisa y con más reposo. Así que ¿qué le parece si después de leer esta parte de mi historia ….. usted va donde su familia y les dice: ¿Nos Vamos de Paseo? y luego nos cuentas cómo les fue. Que tengas una linda semana llena de bendiciones.

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