Cuando los pequeños gastos socavan su bolsillo

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Preste mucha atención a los gastos menores y haga una lista de aquellos que cometió esta semana y tome medidas para corregir cada vez que salga de su casa.

Por Javier Angulo Cardinale

¿Ha tenido la experiencia de llegar a pagar a un supermercado y que le haga falta dinero?, o tal vez pensó que tenía dinero en su tarjeta de débito pero no había nada, y usted se pregunta: ¿¡en qué se me fue la plata si me pagaron la semana pasada!?

En relación a lo anterior, ¿le ha ocurrido que llega a pagar el teléfono y le falta un poco de dinero para completar el pago? y usted hace memoria y piensa: ¡“si saqué el dinero necesario del cajero para pagar el teléfono y ahora me hace falta”!, pero se le olvida que de camino se compró un cafecito o un refresco y luego unas cosas pequeñas que necesitaba… gastando de esa forma el dinero que ahora que le hace falta. Esta situación es muy común.

A esto mi hijo Stefano lo llama Amnesia Financiera, que es cuando olvidamos que teníamos ciertos pagos prioritarios, como las deudas, o sacamos dinero para algo y luego lo gastamos en otra cosa. O planeamos ahorrar para un paseo, y luego lo gastamos en el jardín… esto no es malo si pasa de vez en cuando, lo malo es si siempre nos ocurre. Y nos desequilibra las finanzas.

En resumen, con frecuencia se nos olvida que teníamos que pagar unos libros esos días, o cambiar aceite al auto, o el pago de la Universidad, incluso que justo este mes se necesita un corte de cabello. Sin embargo, los pequeños gastos podrían tener la capacidad de carcomerse el presupuesto familiar. No es extraño que en ocasiones gastemos tanto en gastos menores, o no prioritarios, que cuando tenemos que hacer frente a los gastos prioritarios no tenemos la cantidad de dinero necesaria.

Esta situación es más común de lo que pensamos, especialmente si las parejas no se comunican bien en temas de dinero. Supongamos que estos gastos menores e imprevistos que por ser pequeños y parecen insignificantes son pasados por alto en nuestro presupuesto lleguen a sumar una cantidad considerable ¿Verdad que si los sumados todos podrían tener impacto profundo en nuestras finanzas?

Si no controlamos estos pequeños gastos podríamos llegar a un punto en el que al momento de necesitar dinero para otros gastos importantes como lo son el pago de los servicios públicos, la comida semanal o quincenal, el préstamo de la casa o las medicinas de los niños, no tengamos el monto completo para poder solventar los mismos.

Si bien de vez en cuando podemos darnos un gustito, los gastos secundarios tienen que hacer fila después de los principales. Es decir, después de pagar las cosas necesarias para una buena calidad de vida y haber guardado un poquito para esa meta importante como ir de vacaciones familiares, podemos complacer un antojo, pero éste no debe priorizarse.

Los gastos menores a veces se nos atraviesan arriesgando las posibilidades de alcanzar metas financieras que nos hemos propuesto.

Ahora bien, tenemos que recordar que nadie es perfecto, no podemos pretender que nunca se nos va a filtrar uno que otra cuentita por necesidades o gustos secundarios, o que nunca se nos olvide presupuestar algún gasto que debemos realizar, no obstante este comportamiento nos afecta negativamente cuando esta es la constante en lugar de la acepción. Bien lo resume el famoso personaje: “Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco.”

La consecuencia principal de lo anterior es el descontrol del presupuesto, la gente hace su presupuesto y posteriormente observa cómo baja la cantidad de dinero disponible sin saber el motivo.

Un ejemplo sencillo, necesita cortarse el cabello y para ello presupuesta el monto necesario, y al llegar al salón se antoja del nuevo shampoo de moda con olor a coco y de la nueva revista de modas. Al final gastó más del doble del presupuesto inicial. Una ilustración más cotidiana de lo anterior es ir a la tienda o al supermercado sin tener definidas las compras, de manera que compra de más o compra cosas que al verlas se le antojaron, como jugos, confites, frituras empacadas, etc., al final gastó más dinero del que al salir de casa había decidido gastar.

Consejos para mejorar:

  1. Haga una lista de las “malas experiencias” en las que no pudo pagar necesidades prioritarias por haber gastado en cosas menores no planeadas y en ocasiones hasta innecesarias. Identifique de esta forma cuáles son esos gastos que ha realizado este fin de semana que acaba de pasar y que no tenía planeado. Si puede estime cuánto gastó.
  2. Tenga un “colchón de dinero”, o un monto destinado para emergencias. Eso es sabio, ya que podría ayudar a cubrir aquellos pequeños gastos que sí son necesarios y se ha olvidado incluir en el presupuesto mensual, pero si no se es disciplinado no eliminará la filtración de dinero por gastos pequeños.
  3. Valore a qué se debe este comportamiento. Evalúe si se debe a sus hábitos de familia, o falta de capacidad para controlar sus impulsos, o que realmente ni se preocupa si gasta más de la cuenta.
  4. Defina su propia estrategia para controlar sus gastos, y al recibir su salario o pago en retribución del trabajo, separe primero los pagos más vitales incluyendo su ahorro para no arriesgarse a gastarlo. Algunos consejos son:
    -Llevar a la tienda, al supermercado y al trabajo sólo el dinero necesario.
    -Llevar en mente cuánto dispone para ese (esos) gastos.
    -Evaluar las implicaciones de haberse excedido en las ocasiones que abusó.

Recuerde:

Preste mucha atención a los gastos menores y haga una lista de aquellos que cometió esta semana y tome medidas para corregir cada vez que salga de su casa.

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